Darvinismo Social, el horror vuelve a estar in
La idea científica más celebrada del siglo pasado, la evolución biológica de las especies, tuvo sus consecuencias nefastas. Así, hemos de estar preparados para ver qué nos deparará este siglo en cuanto a la aplicación de la novísima ciencia a la ligera. Las teorías eugenésicas no están en alza hoy, sabemos todos que el exterminio de millones continua. Piotr Kropotkin nos recordaba, hace menos de cien años, que también la cooperación es inherente a la condición humana. El apoyo mutuo es algo que parece que tiende a desvanecerse en una sociedad que evoluciona a nivel individual. La masa social tiende (o nunca ha salido) a cierta degeneración. Un ejemplo de esta vuelta es la esterilización a los violadores, esta ley se aprobó en Indiana en 1907. No podemos contra la degeneración de la especie. Hace un siglo exactamente se propuso esta medida. La diferencia es que también se proponía esterilizar a los «dementes, idiotas, imbéciles y retrasados». Hoy hemos avanzado un poco en cuanto a la clasificación de psicopatologías y su tratamiento. Aunque practicábamos lobotomías regularmente hasta el año de 1967.
El darvinismo llevado a lo social generó políticas eugenésicas que explicaban el posicionamiento «natural» de la raza aria sobre las demás. La contraposición de la filosofía y la misión trascendental del pueblo ario en contra del mercantilismo y materialismo encarnado por los judíos. Incluso un primo de Darwin, Francis Galton, era un evolucionista social malvado al aceptar que el calibrado de cráneos (propuesto por George Vacher de Lapouge) era una forma de medir la evolución de las «razas». Fiske, Veblen, Spencer (creador del término «supervivencia del más apto», Haeckel, Chamberlain (casado con una hija de Wagner y medio judío), Nordau y hasta políticos vieneses como George Ritter von Schönerer y Karl Lueger justificaban con ciencia lo injustificable. Y así las cosas, en 1907 un Adolfo de cuyo apellido no quiero acordarme, pisaba Viena con todas estas teorías pseudocientíficas y pseudointelectuales pululando por ahí ¡Y no se han ido las ideas!
El Übermensch (superhombre) de Nietzche era un canto al hombre de rapiña que se había encargado de imponer su moral por «ser más completo a los demás, por la «simple» voluntad de poder». Un darvinismo incuestionable se apoderaba de la lucha humana. Marx daba su visión también de cómo evolucionaba la historia de la humanidad... «!The Horror!».
«Todo ha cambiado, cambió por completo: una belleza terrible ha nacido». W.B. Yeats
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