Se había topado con la chica inteligente, libre, independiente, aplicada, hermosa, cosmopolita






Se había topado con la chica inteligente, libre, independiente, aplicada, hermosa, cosmopolita; justo en el momento en que se volvía a quedar desempleado y se dirigía, apesumbrado, a zanjar otro asunto que le estaba partiendo el corazón. Se le había ido alguien, pero le venía anunciado con esas rachas francamente patéticas de la vida. Él, tenía la sensación de que la que se iba era una de esas personas cuya sangre, vísceras y ambiciones le eran tan familiares que sentía justo eso, toda la familiaridad. El vacío que deja no haber conocido a fondo a alguien que se va, terrible vacío lleno de vacilo. Ella, camina con gesto enjuto, bellísima, exultante; supongo que ese día habría visto a su moreno que la rondaba y hacía sonreír, quizás algún atisbo de sobresalto, como un cariño enmarañado, un pensamiento no llevado a la acción, otro de esos sentimientos llenos de vacío, los más idióticos que todos tenemos. Seguro también había sentido algo en ese cruce de miradas, pero resultaba imposible resolver esta pregunta. Aunque, si se fijan, las gafas de sol siempre dan ventaja a una de las partes, permiten clavar vehemente la mirada en el sujeto que turba nuestra atención y no lleva gafas... Además, estaba comprobado que una cara de profunda concentración provoca más curiosidad que cualquier juego de seducción animalmente humano. Así, con esas caras que les cuento, ellos se cruzaron ¿Se habrían visto? Últimamante, las cosas iban pasando en los días en que tenían que pasar, y con un poco de intuición se podía cambiar así la monotonía del día, así conseguir que al final del día un poco de trascendencia le quitara la pátina de conformismo del urbanita confeso, buscar así impulsos que se grabarían para siempre en la memoria. El secreto... Seguir los pensamientos que aboquen a la acción.

Se cruzaban y al mismo tiempo, se quedaba sin trabajo, recibía una llamada durísima, una promesa vana, pagos pendiente a realizarse, una soledad que ya no era la solitud buscada... Y eso, además para ayudar a cristalizar su oligofrenia, trabajaba con los medios que oportunamente sentaban la agenda de lo que traería a todo el mundo con ideas paradójicas, incompletas y, lo peor, que permitían ir por los bares juzgando a los demás. También sabía que podía aprovecharse de la situación, pero permanecía un poco de espaldas, desapegado totalmente, ¿Porqué?

-Siento, de nuevo, un cambio de época o una época de cambios...
Presiento que debo seguir por ciertos caminos... tocar a las puertas de..., seguir ciertos hilos y filones horacianos, de esos del final de Rayuela, aquellas cosas que capto así a volandas... Como una locura muy lúcida... Manitas de náufrago de las que se pueden sacar bellas sirena o terribles cadaveres, hinchados y putrefactamente hediondos.

-Qué coño quieres decir.

-Pues que así es la cosa, así parece estar dispuesta. Es como estar atravesado por un rayo de luz... Cierta revolución mental bailarina. Ya me entiendes.

-No. ¿Luz?

No esa luz fotónica, algo más inspiracional... Aunque, aquí en España, es algo más parecido a "tener la flor en el culo", y eso provoca siempre chismorreo y maledicencias poferidas entredientes. Cultura de hipócritas desagradecidos.

-Como tú mi ilustrado y facineroso compañero.

Yo no, como que yo preferiré permanecer abúlico, gozar de este anónimato ilustrado, abriendo camino, sin camino... Aunque tiene que ver con México, los mayas, romper los mitos del 2012, los imbéciles que creen en naves y días de obscuridad.

-No seas mamón, lo que tienes es mucho tiempo que perder. Una vez más. Sacándote los mocos y provocando extrañas sinapsis y ejecitando las partes eequivocadas del cerebro. Cuando ya ibas por buen camino.

-Era tonto, iba camino a la desolación y a seguir experimento los sinsabores de meter la mano en todo lo que se me presentaba: economía, literatura científica, internacional, México y lo que vende: huracanes, narco-atentados, mujeres descuartizadas, narcos poderosos que ostentan peliculeramente, los exiliados intelectuales entre España y México. Es como entrar en un grupo nuevo de gachupines sólo con cantar un narcocorrido o algo de Molotov, suficiente para ganártelos y sacártelos de encima, y así... Jugando con todo

-Se me olvida que desde que fuiste al museo del papalote se te quedó lo de toca, juega y aprende...

-Pues no me decidía a especializarme en nada, no estaba mal vivir dispuesto a llevar verdades fragmentadas, razonamientos incompletos, círculos que no se acaban de cerrar, un juego ya no infantil que no entienden ni niños ni adultos.

-Especialista: Gran conocedor de un campo limitado de la realidad. O esa es tu evasiva, ya lo sabes, tienes un no sé qué y mucha propensión a dejar el castillo de naipes a medio construir y además en lugares donde soplan vientos tramontanescos.

Se quedaron callados. Él era muy feliz con ella. Al menos ella podía entenderlo muy bien. Pero ella, y muchas otras de otros cuentos, se divertían con los estratagmas de llevar la contraria por sistema. Una zafia manera de echar a perder toda una declaración de intenciones, un juego, mera parte de un código, suponía jactancioso al pertenecer un poco a ese mundo mágico de la mística femenina. El problema: se volvía anticonceptivo para las mujeres, sin embargo, absolutamente todas, le proferían piropos de lo más inmorales. Así terminaban la convesación y una botella de vino.

-Algún día nos follaremos como animales, sin pensar en nada. Con la mirada que sólo recibe, sin tomar nada a cambio, sin pensamiento detrás, sólo instinto, sin control. Ay, amigo como quisiera ser una bestia salvaje a veces, pero el Robert...

Robert era un físico teórico frustrado que necesitaba de la figura maternal, y ella que la necesitaran mucho más de lo que lo hacía el zángano que añadía:

-Al menos coincido con él en que denosto y rechazo el daño que provocan todos los que especulan con la física cuántica.

De hecho, perdía su tiempo y el dinero que podía ganar, pensando en ella y, en el cómo hacerle ver de lo patológico de su amor, quería estar a la altura de Robert, pero no era así, él pasaba horas improductivas refutando los Power Points que le llegaban con las verdades más extrañamente absurdas. Aún así el sabía y conocía de primera mano que la realidad no se administraba igual a todo el mundo. Y parte de su cosa era darle una casa de acuerdo al lenguaje del alma de cada uno. En la casa de su alma había un poco de todo, un mix cultural denso, había leído y dejado a medias, había desmenuzado y desmemorizado tantas cosas tan profundas. Hasta que sufrió su desamor, su primera crisis positiva. Lo que le llevo a vivir como consigna lo siguiente:

-Lo único que deberíamos entronizar como un valor perdido es la empatía. Empatía llevada a sus últimas consecuencias.

Pensó a raíz de la falta de comprensión y la profundidad de la herida que llevaba desde siempre. A partir de ese día, leer el diario, cosa que antes hacía con mirada estrábica y forénsica, ahora le hacía llorar desconsoldadamente y salir de los límites de la normalidad. Rotura psicológica profunda. Subnormalidad total. Incapacidad emocional para soportar el peso de la vida, y todas esas cosas que dice la masa histérica, drogada, idiotizada y conformista que nos osculta cuando nos rompemos.

El estaba roto.
Su corazón nació para estarlo siempre.
Así, pensaba que el único lugar desde donde podría escribir con tranquilidad era un manicomio, frenopático, clínica de rehabilitación o desde el frente de la secta de la empatía a ultranza.
El caso es que nunca jamás estaría bien.
Y todo porque ese día que se cruzaron, no se hablaron.
No lo hicieron nunca más.

Comentarios

Alberto Noriega ha dicho que…
P.D. Con cariño a todos los médicos y profesionales, los míos, todos, excelentísimos profesionales. Espero no estén agarrando el gusto de leer las cosas que hay aquí en clave autobiográfica. De lo contrario, me vere obligado a volver con cosas más académicas, ensayísticas y ocultando las muchas falacias que pueblan mi pensamiento cuando practico un poco de escritura automática. He dicho.

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