Terribles recuerdos. Trabajo en equipo. La carta que nunca leyó.

Mi querido compañero de equipo,

Te escribo este mail de forma directa y clara, sabiendo que desataré una tormenta a la usanza de un culebrón venezolano. El jueves pasado, aciago día, demostraste no estar a la altura de tus ideas y tus palabras. ¿Por qué?, dejaste a todo el grupo mal, te cargaste el trabajo de mucha gente, ayudaste sólo a crispar los ánimos, hiciste un gran ridículo del que no sé si eres conciente, quedaste, pues, como un ambicioso sin ambición. Te fuiste sin decir nada (yo si fuera tu hubiera hecho lo mismo) y todos tuvimos que soportar (no sin estupor y vergüenza ajena) tus problemas de actitud y tu individualismo megalómano y problemático. Cómo se nota que vienes del mundo del misterioso del turno universitario matutino, y también que son un grupo que se conoce de hace tiempo atrás, pero no es razón para soportar la falta de educación e inteligencia emocional que puedan acarrear consigo y que tanto marcará tus días.


Más que una práctica, parecía que estaba al lado de una semifinalista de supermodelos, o quizá ni eso. Sólo decirte muy claro que no pienso soportar esta clase de conducta cerca de mí o de las personas que sí saben cómo trabajar. Todo es por una razón muy sencilla, no acepto las cosas que yo no soporto que me hagan a mi, ni (las cosas) que yo no puedo hacer a los demás. Tanto como tu pasotismo, mala actitud y mediocridad en la ejecución (ojo, sólo con esta práctica, no hablo de nada más) como la actitud de Graciela, incapaz de delegar trabajo y organizarse pausadamente, son dos extremos que enturbian el ambiente de trabajo. Pero yo agradezco mucho a ésta mujer por su esfuerzo y el compromiso con el trabajo.


Además de nuestro desencuentro con lo de presentar: luego se vio que el mexicano tenía toda la razón. La forma como te hiciste con el puesto y tu mediocridad al desempeñarlo han sido, para mí, (tus amigos están acostumbrados), algo inaudito, casi ofensivo si no supieras que me sobra eso de lo que vos no tienes. Jamás había visto en mis años de universitario algo igual. Y sí, ahora que volvemos al tema, si fuiste un poco manipulador, pero con estilo, un drama queen.


Al final no has sido capaz de reconocer nada de lo que pasó a tu alrededor, no pediste disculpas por tu falta de compromiso con el grupo y, sobre todo, no haber estado al final para hablar, calmar a una de tus mejores amigas y explicar tus razones para haberlo hecho tan mal siendo el papel más fácil de desarrollar. Por cierto debes de agradecer a Mónica que no te trató como yo lo hubiera hecho de haber sido ella. Así que si alguien se quedó (ojo, nadie se fue, sólo vos) enfadado y con razón, fue todo un equipo.


Espero que hoy no siga todo girando alrededor de ti mi querido sociópata universitario que tan bien me habías caído, pero creo que estas cosas sirven para poner más distancia, mejor que los ajos. Ni siquiera me alegré de la fortuita coincidencia de vernos en el Pacha (iba con mi hermana pequeña, cabe mencionar). Ya que ese lugar me da asco profundo y muchas otras cosas, como bien has leído, también.



Albertamente,

Comentarios

Alberto Noriega ha dicho que…
He omitido todos los nombres. Pues no llevo más recuerdo que el haber escrito un mail hace tiempo.
Unknown ha dicho que…
Estimat Albert: He llegit alguns dels comentaris i escrits varis que contenen el teu blog i amb independència de que tots tinguin interès m'han frapat dos especialment. Els comentaris sobre Bryce Echanique a qui respecto y admiro des de "Un mundo para Julius" i sobretot el que deidiques als teus companys, revestits d'una mala llet i inmediatesa que només algú carregat de mil raons pot arribar escriure. Per sort tots aquests mals rotllos ja formen part del passat i amb el passat el millor que es pot fer és ruxar-lo amb benzina i calar-hi foc. recorda el que deia Borges en el conte "Funes el Memorioso" que hem d'anar oblidant les coses per tal de sobreviure.

Una abraçada molt forta,

Xavi Iniesta (el arrendador)

Mejores artículos