Pedacito de mi adaptación: VOCES DEL EXILIO, HISTORIAS DE LA DIÁSPORA CATALANA
EL EXILIO CATALÁN EN FRANCIA
La catástrofe de 1939 fue tan grande que los poetas, al predecirla, le decían “el crepúsculo”; al comentarla, una vez producida, hablaban de “la negra noche”; en imágenes recurrentes de Carles Riba y Josep Palau i Fabre, respectivamente. Carles Riba escribe desde Barcelona, el primero de noviembre de 1938, cuando casi todo el mundo desertaba, menos Negrín que mandaba resistir y Companys que proclamaba la dignidad nacional en defensa de Cataluña, que sería ocupada y, con ello, la guerra estaba perdida, los vencedores establecerían un nuevo Estado, un nuevo orden al modelo que odiaban y rechazaban más: el totalitarismo triunfante de Alemania e Italia. Comenzaría un nuevo periodo.
El marido de Clementina Arderiu, Carles Riba, se dirige a Màrius Torres y le escribe unas bellas palabras, a pesar de la tragedia:
Tristes banderes
del crepuscle!
Contra elles
sóc porpra viva
Vamos, pues, a comenzar con la conferencia. Las primeras palabras serán de agradecimiento y simpatía para todas las personas que la han hecho posible. En primer lugar a la familia Sabaté y al consistorio de Perpiñán, encarnado en su teniente alcalde, Jaume Roure; por convocar y dotar el premio de estudios homónimo que me permitió intensificar los ligámenes con la ciudad y conocer personas tan bellas como a la infatigable Empar Nogué y, por esta conferencia de forma especial, a la profesora Alícia Marcet. En segundo lugar, a la directora de los archivos municipales, la doctora Michelle Ros, que se ha implicado, como en todo lo que hace, de forma extraordinaria. A todos ellos y a todas las personas que han colaborado, reciban mi reconocimiento por su preocupación por una cultura común, por una historia compartida, como es en el caso de las comarcas de Vallespir, Roselló, Capcir, Cerdanya, que hasta el nombre tienen compartido y con eso todo queda dicho, muchas gracias.
La bibliografía catalana es muy pobre, escasa y, a menudo, sólo se refiere a los aspectos políticos y a la dimensión general del exilio español; mientras que de los campos de internamiento poco se habla. Hacemos un poco de balance sintético. Ahora que comienza a convertirse en tema de interés. Ha aparecido la traducción en castellano del libro El exilio de los republicanos españoles en Francia, de Geneviève Dreyfus-Armand, una esmerada edición rebosante de bibliografía, un espléndido resumen donde están sintetizados los diversos trabajos de su autora, de los cuales podemos citar Les camps sur le plage, un exil espagnol, escrito con Émile Témime. También, ha estado actualizado últimamente, en Barcelona, el segundo volumen de las memorias del cartelista Carles Fontserè, que con el expresivo título Un exiliat de tercera, recoge el testimonio de una visión no estrictamente intelectual y se suma al único trabajo publicado en catalán sobre los campos que es de Daniel Díaz Esculies, Entre filferrades, capítulos de una amplia investigación hecha sobre el mundo del exilio. Dos recopilaciones de testimonios son de Pere Vives, Cartes des dels camp de concentració, con prólogo de Agustí Bartra, y que mereció dos ediciones (1972 y 1980). Vives acabó, como muchos otros catalanes, tan bien recordados por Montserrat Roig, en Mauthausen. La segunda es Des dels camps. Cartes de refugiats i internats al Migdia francès l’any 1939, en Quaderns de l’Arxiu Pi i Sunyer (Barcelona, 1998). Afortunadamente, la biliografía francesa dispone de buenos trabajos de carácter memorialístico como el Journal de Rivesaltes (1941-1942) de Friedel Bohny-Reiter, editado en 1993 y llevado a documental para la televisión suiza, proyectado en el año 2000 por Barcelona Televisió. Seguramente las obras más relevantes son las de Marie Claude Rafaneau-Boj: Odyssée pour la liberté. Les camps de prisionniers espagnols (1939-1945) (París, 1993); de René Grando, Jacques Queralt y Xavier Fabrés: Camps du mepris: des chemins de l’exil à ceux de la résistance (1939-1945) en cuatro ediciones; y, desde la editorial El Trabucaire de Perpinyà, para toda Francia, la monografía Camps de femmes. Chroniques d’internées. Rieucros et Brens (1939-1944), con dibujos, poemas, documentos varios que configuran un friso de una rica bibliografía asimismo poco conocida en Cataluña. Cerramos esta breve panorámica con dos obras colectivas: Les camps du Su-ouest de la France. Exclusion, internement et Déportation (1939-1944), coordinado por Enric Malo y Monique-Lise Cohen (1994) y Plages de l’exil. Les camps de réfugiés espagnols en France (1939), coordinado por Jean-Claude Villegas y editado en 1989 por la Universidad de Borgoña, una excelente panorámica del drama.
Comencemos. Empezaba la retirada que no fue ni lineal ni sucesiva. El territorio catalán ya comenzaba a sufrir las consecuencias del franquismo cuando las tropas de mercenarios musulmanes, voluntarios requetés, falangistas y jóvenes reclutas o ‘nois de lleva’ entraban en territorio administrativo catalán. Una vez pasada la Franja del Ponent, rápidamente, tres medidas: la primera, el fusilamiento de Manuel Carrasco i Formiguera, en el corazón de la España imperial, en Burgos, como representante de aquello contra lo que se luchaba. Carrasco, por católico que fuera, era esencialmente catalanista y esto era un delito. Muerte que causará a su familia la necesidad de una reparación por parte de los que se sienten herederos de aquella ideología que le condenó. En segundo lugar, la abolición del Estatut, la prohibición del régimen legal con la que se dotaba a Cataluña y a España, con la aprobación de los ayuntamientos, ciudadanos, parlamentarios de Cataluña y, a su vez, con el beneplácito de los órganos soberanos de España. El Estatut de autonomía fue aniquilado absolutamente en el mismo momento en que los franquistas entraban en Lleida. Además de la represión física, la represión legal y política, la represión cultural. La lengua catalana fue “reservada al ámbito familiar”, es decir, a la cocina, los libros publicados fueron quemados y, para los nuevos, el silencio, la prohibición. Este era el panorama de las comarcas de poniente en abril, mayo y junio de 1938.
En la conferencia de hoy ofreceremos una presentación de lo que fue la retirada y los primeros momentos del exilio a partir de los testimonios personales, arrancados de los recuerdos y las vivencias inéditas de una selección de sus protagonistas; después presentaremos el coloquio y, al final, el proyecto de investigación para conservar de viva voz el testimonio de lo que fue la retirada y el exilio con el sentir de sus protagonistas.
La catástrofe de 1939 fue tan grande que los poetas, al predecirla, le decían “el crepúsculo”; al comentarla, una vez producida, hablaban de “la negra noche”; en imágenes recurrentes de Carles Riba y Josep Palau i Fabre, respectivamente. Carles Riba escribe desde Barcelona, el primero de noviembre de 1938, cuando casi todo el mundo desertaba, menos Negrín que mandaba resistir y Companys que proclamaba la dignidad nacional en defensa de Cataluña, que sería ocupada y, con ello, la guerra estaba perdida, los vencedores establecerían un nuevo Estado, un nuevo orden al modelo que odiaban y rechazaban más: el totalitarismo triunfante de Alemania e Italia. Comenzaría un nuevo periodo.
El marido de Clementina Arderiu, Carles Riba, se dirige a Màrius Torres y le escribe unas bellas palabras, a pesar de la tragedia:
Tristes banderes
del crepuscle!
Contra elles
sóc porpra viva
Vamos, pues, a comenzar con la conferencia. Las primeras palabras serán de agradecimiento y simpatía para todas las personas que la han hecho posible. En primer lugar a la familia Sabaté y al consistorio de Perpiñán, encarnado en su teniente alcalde, Jaume Roure; por convocar y dotar el premio de estudios homónimo que me permitió intensificar los ligámenes con la ciudad y conocer personas tan bellas como a la infatigable Empar Nogué y, por esta conferencia de forma especial, a la profesora Alícia Marcet. En segundo lugar, a la directora de los archivos municipales, la doctora Michelle Ros, que se ha implicado, como en todo lo que hace, de forma extraordinaria. A todos ellos y a todas las personas que han colaborado, reciban mi reconocimiento por su preocupación por una cultura común, por una historia compartida, como es en el caso de las comarcas de Vallespir, Roselló, Capcir, Cerdanya, que hasta el nombre tienen compartido y con eso todo queda dicho, muchas gracias.
La bibliografía catalana es muy pobre, escasa y, a menudo, sólo se refiere a los aspectos políticos y a la dimensión general del exilio español; mientras que de los campos de internamiento poco se habla. Hacemos un poco de balance sintético. Ahora que comienza a convertirse en tema de interés. Ha aparecido la traducción en castellano del libro El exilio de los republicanos españoles en Francia, de Geneviève Dreyfus-Armand, una esmerada edición rebosante de bibliografía, un espléndido resumen donde están sintetizados los diversos trabajos de su autora, de los cuales podemos citar Les camps sur le plage, un exil espagnol, escrito con Émile Témime. También, ha estado actualizado últimamente, en Barcelona, el segundo volumen de las memorias del cartelista Carles Fontserè, que con el expresivo título Un exiliat de tercera, recoge el testimonio de una visión no estrictamente intelectual y se suma al único trabajo publicado en catalán sobre los campos que es de Daniel Díaz Esculies, Entre filferrades, capítulos de una amplia investigación hecha sobre el mundo del exilio. Dos recopilaciones de testimonios son de Pere Vives, Cartes des dels camp de concentració, con prólogo de Agustí Bartra, y que mereció dos ediciones (1972 y 1980). Vives acabó, como muchos otros catalanes, tan bien recordados por Montserrat Roig, en Mauthausen. La segunda es Des dels camps. Cartes de refugiats i internats al Migdia francès l’any 1939, en Quaderns de l’Arxiu Pi i Sunyer (Barcelona, 1998). Afortunadamente, la biliografía francesa dispone de buenos trabajos de carácter memorialístico como el Journal de Rivesaltes (1941-1942) de Friedel Bohny-Reiter, editado en 1993 y llevado a documental para la televisión suiza, proyectado en el año 2000 por Barcelona Televisió. Seguramente las obras más relevantes son las de Marie Claude Rafaneau-Boj: Odyssée pour la liberté. Les camps de prisionniers espagnols (1939-1945) (París, 1993); de René Grando, Jacques Queralt y Xavier Fabrés: Camps du mepris: des chemins de l’exil à ceux de la résistance (1939-1945) en cuatro ediciones; y, desde la editorial El Trabucaire de Perpinyà, para toda Francia, la monografía Camps de femmes. Chroniques d’internées. Rieucros et Brens (1939-1944), con dibujos, poemas, documentos varios que configuran un friso de una rica bibliografía asimismo poco conocida en Cataluña. Cerramos esta breve panorámica con dos obras colectivas: Les camps du Su-ouest de la France. Exclusion, internement et Déportation (1939-1944), coordinado por Enric Malo y Monique-Lise Cohen (1994) y Plages de l’exil. Les camps de réfugiés espagnols en France (1939), coordinado por Jean-Claude Villegas y editado en 1989 por la Universidad de Borgoña, una excelente panorámica del drama.
Comencemos. Empezaba la retirada que no fue ni lineal ni sucesiva. El territorio catalán ya comenzaba a sufrir las consecuencias del franquismo cuando las tropas de mercenarios musulmanes, voluntarios requetés, falangistas y jóvenes reclutas o ‘nois de lleva’ entraban en territorio administrativo catalán. Una vez pasada la Franja del Ponent, rápidamente, tres medidas: la primera, el fusilamiento de Manuel Carrasco i Formiguera, en el corazón de la España imperial, en Burgos, como representante de aquello contra lo que se luchaba. Carrasco, por católico que fuera, era esencialmente catalanista y esto era un delito. Muerte que causará a su familia la necesidad de una reparación por parte de los que se sienten herederos de aquella ideología que le condenó. En segundo lugar, la abolición del Estatut, la prohibición del régimen legal con la que se dotaba a Cataluña y a España, con la aprobación de los ayuntamientos, ciudadanos, parlamentarios de Cataluña y, a su vez, con el beneplácito de los órganos soberanos de España. El Estatut de autonomía fue aniquilado absolutamente en el mismo momento en que los franquistas entraban en Lleida. Además de la represión física, la represión legal y política, la represión cultural. La lengua catalana fue “reservada al ámbito familiar”, es decir, a la cocina, los libros publicados fueron quemados y, para los nuevos, el silencio, la prohibición. Este era el panorama de las comarcas de poniente en abril, mayo y junio de 1938.
En la conferencia de hoy ofreceremos una presentación de lo que fue la retirada y los primeros momentos del exilio a partir de los testimonios personales, arrancados de los recuerdos y las vivencias inéditas de una selección de sus protagonistas; después presentaremos el coloquio y, al final, el proyecto de investigación para conservar de viva voz el testimonio de lo que fue la retirada y el exilio con el sentir de sus protagonistas.
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