Rellenar arrugas, tratamientos antienvejeciemiento

por Alberto Noriega del Castillo
periodista, prostituta y artista.


Rellenar arrugas, tratamientos antienvejeciemiento

por Alberto Noriega del Castillo


Los tratamientos de relleno antiarrugas tienen como objetivo llegar a las estructuras más complejas de nuestra piel, la dermis, donde se regula su elasticidad y turgencia. La sustancia más conocida y abundante es el colágeno, el responsable de que nuestra piel vuelva rápidamente a su posición inicial, más resistente. Es una proteína básica para la elasticidad y se fabrica gracias a unas células llamadas fibroblastos, células a las que estimulamos cuando buscamos aumentar la firmeza y belleza de nuestra piel, no sólo por razones estéticas, sino porque ésta también nos protege del medio exterior.
La recomendación principal a la hora de implantar un producto es acudir a un especialista, quien nos puede formular una propuesta médica, teniendo en cuenta que todas las posibilidades existentes en el mercado, su método de aplicación y el rendimiento que tendrán.

A continuación hablaremos de las dos sustancias más comunes: la toxina botulínica (Botox) y el ácido hialurónico. Existen distintos métodos que combinan sustancias naturales con el ácido hialurónico, aportando más vitaminas y elementos homeopáticos. La combinación de éstos
se denomina mesoterapia.

Las células son la unidad mínima de conciencia y en su interior radican todos los procesos en los que se deciden las causas del envejecimiento y la oxidación y, al mismo tiempo, se encuentran las claves para darles el máximo rendimiento. En consecuencia, los tratamientos actuales buscan estimular las células de la dermis, aquellas en las que se puede ayudar a evitar el daño o bien su regeneración. Este estímulo se produce en la zona donde se alojan los fibroblastos, las células conectivas que sintetizan el colágeno. La mesoterapia ofrece una solución excelente liberando vitaminas que ayudan a la alimentación celular. El ácido hialurónico hidrata y suaviza la piel y, complementando el tratamiento, elementos homeopáticos estimulan desde el interior hacia afuera. Lo importante es que se emplean sustancias que son 100% naturales y no existen efectos secundarios, por lo que la mesoterapia se consolida como una técnica muy interesante.

El ácido hialurónico se comercializa con varias marcas en función de su duración: Restylane, Rofilan e Hylaform son las de corta duración, para arrugas finas y líneas de expresión; Perlane, por el contrario, se recomienda en pliegues profundos como, por ejemplo, el modelado del contorno facial, y su duración es de un año. El ácido hialuriónico es una de las pocas sustancias idénticas en todas las especies y tipos de tejido, es decir, es biocompatible. No requiere de ninguna prueba anterior como ocurre con el colágeno heterólogo, que no siempre resulta biocompatible.

La toxina botulínica, comercializada como Botox, es hoy una sugerencia muy común en más de 70 países desde hace más de trece años. Su aplicación se recomienda para las partes con movimiento muscular, como el entrecejo, frente, líneas de expresión de los ojos (los lugares más solicitados para Botox). Así, para la zona de la boca, surcos de la nariz, arrugas perilabiales o aumento del volumen labial se reserva sólo para el ácido hialurónico, o mejor, la mesoterapia. La explicación es sencilla, este ácido no paraliza, al contrario, es un polisacárido hidratante que retiene las moléculas de agua y produce efectos espectaculares en la elasticidad y aspecto de la piel.

Volviendo al Botox, cabe decir que es una toxina que actúa sobre los músculos, paralizándolos o debilitando su funcionamiento, Botox, es el nombre comercial de la toxina botulínica tipo A. El Botox está avalado por el departamento de Salud de Estados Unidos a través de la FDA (Food and Drug Administration). Piensan que es un “método de aplicación rápida, no deja cicatrices, no requiere anestesia, no cambia la fisonomía del rostro y sus resultados son visibles en 72 horas”, como declaraba, hace una década, un representante de la FDA. Como siempre pasa, si se aplicara en exceso, las consecuencias serían fatales al poder paralizar la zona respiratoria superior. Afortunadamente, su aplicación en cosmética es tan minúscula y limitada que no se reportan casos fatales.

Hay que decir que la vejez es inevitable, pero envejecer no. Por esto, los productos mencionados, son un muy buen complemento, entre otras opciones que nos reportan una renovada salud, vitalidad, evitan procesos degenerativos, y aportan crecimiento, satisfacción, vitalidad, fuerza y maestría. Así con la ayuda de nuevos hábitos, la lucha contra los malos, y con técnicas ancestrales como la meditación, respiración, yoga, aromaterapia, masajes y más conocimiento, todo se convierte en información que nuestra piel traducirá en bienestar, belleza y juventud.

Para terminar cabe decir que, después de la gran revolución cosmética de la última década, no está ya recomendado inyectar grasa o colágeno obtenido por cultivo o liposucciones; tampoco los productos combinados de microesferas, que contienen polimetilmetacrilato, de peor aceptación por el grado de fibrosis que puede generar. Hasta aquí, vemos un poco mejor que, mientras más información dispongamos, y más conciencia adquiramos sobre nuestra piel, sobre todo, sobre su estructura y funciones, podremos entender qué proceso es el más conveniente para nosotros. Es verdad que una apariencia rejuvenecida es una gran oportunidad para llevar una vida orientada a 'luchar' contra el envejeciemiento. Y, si no acabamos de entender mucho todavía a nuestra piel, mejor dejar que hable con ella la experiencia y consejo de un especialista.

En Barcelona, sin ir más lejos, la Dra. Escoda no tiene ningún problema a la hora de divulgar e informar de estas técnicas a través de su web y medios con los que colabora.

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