Roberto, Bolaño, te leo todo el año. Bolaño, ¿cuál era tu paraño?

Abrí su libro y obro en mí como una droga, una droga que me haría llorar, una droga que se abrió, se desenvolvió y me reflejo como soy, me abrió las esclusas de la emoción y de algo que a primera vista podría ser autoconmiseración. Pero en este abrazo literario con él, había mucho más. Así este primer párrafo es un juego que hago con una idea suya, de Bolaño, dado que era como yo, vete a saber si realmente este párrafo es suyo, mío o nunca ha sido de nadie.



"Si la voluntad se relaciona con una exigencia social (William James), es más fácil ir a la guerra que dejar de fumar".

Soñé con un escritor que decía que escribir y ver las nubes era casi cosa idéntica.
Anagrama lo descubrió muy tarde. Bolaño permanecía inédito hasta sus cuarenta años.

Coincido en ver vida y literatura como una búsqueda, primero hay que encontrarse con esos autores que nos disparan la admiración, empatizan con nuestra cosmogonía y, por qué no, nos despiertan la envidia más sana y productiva para dar vida a nuestros sueños en forma de palabras. Muerte y vida son, para Bolaño, una búsqueda. Es un ir acotando, hasta llegar a un extremo inacotable (extremo donde se dirime lo último de la física, teología, donde hasta el contenido implosiona y desaparece). Ahí, en ese extremo, está todo por lo que vale la pena leer y escrbir en esta vida. Llegar a él es fácil, salir de él, no tanto, siempre resulta catártico.

La vida es un lugar para realizarse, pero con los interlocutores correctos, los más adecuados a tus sueños (aquí pienso que no he sabido administrar a los míos, que tanto amo).

Movimiento, voluntad, deseo, psicologías inútiles que regurgitan la New Age y siguen diciendo bestialidades inconmesurables, que los demás se creen. Ahí están también los lúcidos, los sabios, los asilvestrados y menos bestias. Y es que somos bestias religiosas. Podríamos pensar que la religión eleva la categoría de bestia, pero es algo como eso que llevan los caballos para no ver más que camino recto. Los degrada a un sectario menos humano, menos libre, menos Bolaño, menos yo mismo, un humano menos sectario.

Hay personas que ven un rostro y podrían escribir un ensayo. Supongo que como todos los que se nos mueren antes de que pensemos que ha llegado su momento, en este sentido, son como un ángel. Puede ser literatura de vanguardia latinoamericana, puede ser que se haya desarraigado con todas sus entrañas de los latinoamericanos, puede no ser comparable con Cortázar, puede que su realvisceralismo no se entienda, puede que como en 2666, no sea tan docto en literatura alemana. Quizás sólo importa cómo puede decirnos con palabras que ha sido un buscador y acabó encontrando su voz, dejando su obra. Su forma de pasear entre el humor y la amargura donde lo que importa es juntarnos, pues estamos muy solos, siempre lo hemos estado.

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