Subcalificados para los sobrevalorados

La alta burguesía catalana

Dicen que son 400. Yo ya les avanzo que somos 10.000.
Somos la elite, aunque nuestras carteras no nos dejen sentarnos con ellos en sus restarurantes.
Somos la elite que no se deja engañar, que piensa, observa, se informa y trabaja con el conocimiento, cultura y política. Y cuando política, cultura y dinero son utilizadas para enriquecer a los que ya son ricos, en detrimento del conocimiento esclarecedor de los hechos...

Profundo dolor...

Otro dice que si supieran la verdad esto parecería Italia.
Un tal Corominas.
Italia significa muchas cosas antes que mafia.
Pero política, subvenciones, dinero público, partidos, persecución a los jueces críticos.
Son cosas de mafiosos.
Gürtel (Correa en alemán), Pretoria, ayuntamientos con alcaldes a un paso de precipitarse...
Cuánta nostalgia de buenos políticos y buenas crónicas políticas, ¿podría escribir hoy Azorín?

Como México

Yo no podría estar más contento.
Esto comienza a parecer México.
Yo sé cómo salir adelante en un lugar corrupto, ahora entiendo por qué fallaban mis intentos de prosperar en el primer mundo.
La corrupción es algo global.

Aquí en España la economía real es la sumergida. Dejaremos que roben lo mínimo. Aquí no se sale adelante siendo honesto. La realidad se cuece tan lejos de los medios y tan cerca del lujo.
Y es una lástima, pues el sumario de los casos cada vez más parecen diálogos cómicos picarescos populares. Cómo una astracanada de tono indignantemente divertido y procacidad máxima.

Como Obama

Cada día se ve mejor que hay una forma de gobieno imposible. Una dictura ilustrada por parte la minoría más calificada. Pero la democaracia debe evolucioanar por estos caminos. Aunque parezcan poco atractivos, la participación hará el resto: votará lo más importante, guiará la acción de los guías y, lo más importante, vigilará por la claridad y la transparencia de la cosa pública. Pues nada cuesta dar una escaparate a la información que no debería pasar desapercibida.

Espero acceder a la opción del Nobel de Literatura, pues como Obama, tengo pensado escribir las cosas más increíblemente reales que moverán y acompañarán al cambio de conciencia que experimenta la humanidad. Suecos, por mi amor (reciente) hacia ustedes y mis primeros balbuceos en su lengua de ninfos,

¡Quiero el Nobel de literatura!

Por ejemplo supercualificados subvalorados hay muchos más: hablaré de algunos que nos dejaron el año pasado, pronto, en clave catalana: Porcel, Xirinacs, Benet, Ferrer, Cònsul, Fraga (Cañamo). Hagan de su vida un homenaje, pues es ya, no lo duden, demasiado tarde. Espero piensen que un servidor y su desarraigo literario visceral compartido con muchos otros. Menos autoconmiseración pues y a seguir escribiendo, denunciando, creciendo con mis párrafos.

Pues yo leí Werther y aunque ya no me acuerdo, sé que se parecía mucho a mi. Al menos hoy.

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