Felicidades hermano
Hoy en tu cumpleaños podría, no sé,
regalarte un poco de orden al abismo,
minutos para jugar al cubo Rubik,
un pedal en un concierto de Sabina,
su nuevo disco...
Hoy me sale ofrendarte más palabras de esta guisa,
que no sufras, pesao, pues eres listo,
y el mal humor espolea a la inteligencia,
cantar y bailar en los días buenos del calendario,
un regalo que nos teñirá las canas.
Regálote todo lo escrito e inventado,
una muy buena vida,
eso que acontece entre fiesta y fiesta.
Prometer, está de más, nunca defraudar
el mejor regalo que tengo.
Uno más, ceder mis alas,
pues aquí parece que mucho no las voy a usar,
para que estés más alado y menos alelado.
Para ti, hoy, más regalos.
Hoy en tu aniversario cercano a los treinta,
te regalo la sonrisa de la vejez; inevitable,
hábitos para no envejecer; evitable,
te doy secretos que curan enfermedades,
te obsequio una guía literaria
para que te ilumines con tu palabra inefable...
Y como en la poesía apócrifa anterior,
pedacitos de carbón refulgentes,
inmanencia de futuros diamantes.
La potencia de dos amigos que andaban errantes,
te regalo madurez de la risueña,
te ofrezco más risas, más horas bien tuyas.
Te regalo versos, pero esos siempre,
pasarás a tu casa (mi casa regalada) cuando recogerlos quieras.
Cristalizaría la sabiduría de las innumerables pachequizas.
en pastillitas dosificables día a día.
Te describiría detalladamnete los momentos amnésicos,
te pintaría un cuadro que expresara un momento de extasiado revolcón con la tierra,
y muchas más palabras cuidadosamente dispuestas:
México, Chiapas, Nicaragua, Formentera, Sarriera,
París, Menorca, Sumatra y Eritrea, Pamplona y Alcorcón .
Te regalo más playas,
brugalitos con mucho limón,
cosas que no lleven vinagre,
ver cómo 'nadas' y te vas hacia tu felicidad,
día a día, alegría y mañana más y mejor.
De una puñetera vez anegado en sobriedad.
Que te eligió hace tiempo,
pero tú no te quieres enterar.
Otro viaje para dos a París,
algo de viento violento,
desayunos pequeños y malos,
proteína del ibérico,
la piel curtida del serrano.
Domaría a tu bestia fatal y la serviría al gusto,
te quitaría vida laboral por emplazamientos de ensueño,
te regalaría todos mis pedacitos de cielo,
mi kibbutz, mis construcciones literarias, mis sueños.
Nuevecitos de serie: hígado, riñones, corazón y pulmones.
Te regalo un hombro,
otros ojos,
algo definitivo contra los ojos rojos.
Te regalo oraciones de esas mexicanas,
o como las del padre Pluche:
(personajes de libros que te buscan),
oración para la inmortalidad del Rottweiler,
plegaria para una salud inexorable y sin cruda,
te doy conexión con el 'ohm' y la fuerza de tu amado Tequila
y, no sé, porqué no, a tu salud siempre,
también un chingo de tequilas.
Para terminar mis regalos
que des con misterios ancestrales,
acompañado de amigos de esos buenos,
que sepan que sólo te llevas de este mundo
lo que se lleva una víctima de un naufragio.
y nos es agua en los pulmones,
nada que te oprima en el pecho.
Nada que tengas que escupir al llegar al otro lado.
No sé si lo entiendes del todo si te doy un vale de regalo
con crédito de todo lo que posea: físico o etéreo.
Quizás te quitaría algo de metal: titanio,
también a los imbéciles que hacen lo nimio estresante,
buscaría para ti algo de oro indígena expoliado,
cosas que encuentres, de verdad, interesantes,
pruebas de la catalanidad de Colón,
el termómetro del abuelo en tu comedor,
pagarte ya una deuda de gratitud,
en forma de un espejo para el salón,
amigas nuevas para las neuronas,
otros caminos a través sinapsis innovadoras,
sobrio placer neuroquímico,
constantes misterios...
El más importante misterio y,
más real que las cosas mismas,
algo que corrija travesuras de una niña mala.
algo por lo que valga la pena morir viviendo.
Te regalaría, quizás, con título de notario,
un grisáceo pero útil título universitario,
enrollado como un taco de Les Bonnes,
con eso te comerás el mundo, con eso y...
habanero, especias y más limón,
Te doy mi terrenito, mi todo, en México,
paredes donde las tenga,
ideas que se sostengan,
si sigues así, y la cosa sonríe, hasta un viaje a Las Vegas,
o tratamiento para ludópata,
mejor una descripción o...
jirones, sólo eso, de tu mujer pefecta.
Mi acta de nacimiento endosada con mi rubrica,
recuerdos infantiles con dibujos en mexicano.
Hoy le dicen latino, ves qué mal vamos.
Así mi último regalo, mi vis cómica.
Pues vivimos otros, malos, tiempos.
Y tiendo a sacar divertido mi lado anodino,
por eso te digo que, en realidad:
te regalaré cursos de tecnología digitales,
y, claro,
protección venérea para tus genitales.
Te aprecio.
Tu hermano putativísimo,
Tú te has regalado un pozo lleno de tu propio esfuerzo, no sé que más necesitaría usted,
pero si usted lo sabe cuéntemelo que tiene, cada día, mi amistad.
regalarte un poco de orden al abismo,
minutos para jugar al cubo Rubik,
un pedal en un concierto de Sabina,
su nuevo disco...
Hoy me sale ofrendarte más palabras de esta guisa,
que no sufras, pesao, pues eres listo,
y el mal humor espolea a la inteligencia,
cantar y bailar en los días buenos del calendario,
un regalo que nos teñirá las canas.
Regálote todo lo escrito e inventado,
una muy buena vida,
eso que acontece entre fiesta y fiesta.
Prometer, está de más, nunca defraudar
el mejor regalo que tengo.
Uno más, ceder mis alas,
pues aquí parece que mucho no las voy a usar,
para que estés más alado y menos alelado.
Para ti, hoy, más regalos.
Hoy en tu aniversario cercano a los treinta,
te regalo la sonrisa de la vejez; inevitable,
hábitos para no envejecer; evitable,
te doy secretos que curan enfermedades,
te obsequio una guía literaria
para que te ilumines con tu palabra inefable...
Y como en la poesía apócrifa anterior,
pedacitos de carbón refulgentes,
inmanencia de futuros diamantes.
La potencia de dos amigos que andaban errantes,
te regalo madurez de la risueña,
te ofrezco más risas, más horas bien tuyas.
Te regalo versos, pero esos siempre,
pasarás a tu casa (mi casa regalada) cuando recogerlos quieras.
Cristalizaría la sabiduría de las innumerables pachequizas.
en pastillitas dosificables día a día.
Te describiría detalladamnete los momentos amnésicos,
te pintaría un cuadro que expresara un momento de extasiado revolcón con la tierra,
y muchas más palabras cuidadosamente dispuestas:
México, Chiapas, Nicaragua, Formentera, Sarriera,
París, Menorca, Sumatra y Eritrea, Pamplona y Alcorcón .
Te regalo más playas,
brugalitos con mucho limón,
cosas que no lleven vinagre,
ver cómo 'nadas' y te vas hacia tu felicidad,
día a día, alegría y mañana más y mejor.
De una puñetera vez anegado en sobriedad.
Que te eligió hace tiempo,
pero tú no te quieres enterar.
Otro viaje para dos a París,
algo de viento violento,
desayunos pequeños y malos,
proteína del ibérico,
la piel curtida del serrano.
Domaría a tu bestia fatal y la serviría al gusto,
te quitaría vida laboral por emplazamientos de ensueño,
te regalaría todos mis pedacitos de cielo,
mi kibbutz, mis construcciones literarias, mis sueños.
Nuevecitos de serie: hígado, riñones, corazón y pulmones.
Te regalo un hombro,
otros ojos,
algo definitivo contra los ojos rojos.
Te regalo oraciones de esas mexicanas,
o como las del padre Pluche:
(personajes de libros que te buscan),
oración para la inmortalidad del Rottweiler,
plegaria para una salud inexorable y sin cruda,
te doy conexión con el 'ohm' y la fuerza de tu amado Tequila
y, no sé, porqué no, a tu salud siempre,
también un chingo de tequilas.
Para terminar mis regalos
que des con misterios ancestrales,
acompañado de amigos de esos buenos,
que sepan que sólo te llevas de este mundo
lo que se lleva una víctima de un naufragio.
y nos es agua en los pulmones,
nada que te oprima en el pecho.
Nada que tengas que escupir al llegar al otro lado.
No sé si lo entiendes del todo si te doy un vale de regalo
con crédito de todo lo que posea: físico o etéreo.
Quizás te quitaría algo de metal: titanio,
también a los imbéciles que hacen lo nimio estresante,
buscaría para ti algo de oro indígena expoliado,
cosas que encuentres, de verdad, interesantes,
pruebas de la catalanidad de Colón,
el termómetro del abuelo en tu comedor,
pagarte ya una deuda de gratitud,
en forma de un espejo para el salón,
amigas nuevas para las neuronas,
otros caminos a través sinapsis innovadoras,
sobrio placer neuroquímico,
constantes misterios...
El más importante misterio y,
más real que las cosas mismas,
algo que corrija travesuras de una niña mala.
algo por lo que valga la pena morir viviendo.
Te regalaría, quizás, con título de notario,
un grisáceo pero útil título universitario,
enrollado como un taco de Les Bonnes,
con eso te comerás el mundo, con eso y...
habanero, especias y más limón,
Te doy mi terrenito, mi todo, en México,
paredes donde las tenga,
ideas que se sostengan,
si sigues así, y la cosa sonríe, hasta un viaje a Las Vegas,
o tratamiento para ludópata,
mejor una descripción o...
jirones, sólo eso, de tu mujer pefecta.
Mi acta de nacimiento endosada con mi rubrica,
recuerdos infantiles con dibujos en mexicano.
Hoy le dicen latino, ves qué mal vamos.
Así mi último regalo, mi vis cómica.
Pues vivimos otros, malos, tiempos.
Y tiendo a sacar divertido mi lado anodino,
por eso te digo que, en realidad:
te regalaré cursos de tecnología digitales,
y, claro,
protección venérea para tus genitales.
Te aprecio.
Tu hermano putativísimo,
Tú te has regalado un pozo lleno de tu propio esfuerzo, no sé que más necesitaría usted,
pero si usted lo sabe cuéntemelo que tiene, cada día, mi amistad.
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