«!The Horror!». Un Adolfo de cuyo apellido no quiero acordarme, pisaba Viena con todas estas teorías pseudocientíficas y pseudointelectuales
La idea científica más celebrada del siglo pasado, la evolución biológica de las especies, tuvo sus consecuencias nefastas, sí, manido cliché de que los grandes avances acarrean múltiples pequeñas desgracias. Así, hemos de estar preparados para ver qué nos deparará este siglo en cuanto a la aplicación de la novísima ciencia tan a la ligera, hemos encontrado el bosón, se validan las teorías y las partículas se vuelven tan locas como nuestro paradigma para entender a todos los organismos y sistemas adaptativos complejos.
Las teorías eugenésicas no están en alza hoy, pero sabemos todos que el exterminio de millones continúa, aumenta, preocupa y ya no sorprende a nadie. Piotr Kropotkin nos recordaba, hace menos de cien años también, que la cooperación es inherente a la condición humana. El apoyo mutuo es algo que parece que tiende a desvanecerse en una sociedad que evoluciona a nivel individual. Es sólo mediante la unión que podremos retomar la lucha por llevar la dignidad y la ética a lo social.
La masa social tiende a (o nunca ha salido de) cierta degeneración, el sistema nace de una base injusta para asegurar la continuidad y la supervivencia. Las desgracias mueven el mundo, la ignorancia lo mantiene desunido y la elite se dedica a controlar desde todos los frentes después de un siglo de manipular con las teorías más descarnadas salidas de los laboratorios de los países más avanzados.
Un ejemplo de esta vuelta es la esterilización a los violadores, esta ley se aprobó en Indiana en 1907. No podemos contra la degeneración de la especie. Hace un siglo exactamente se propuso esta medida. La diferencia es que también se proponía esterilizar a los «dementes, idiotas, imbéciles y retrasados». Hoy hemos avanzado un poco en cuanto a la clasificación de psicopatologías y su tratamiento. Aunque practicábamos lobotomías regularmente hasta el año de 1967.
Hoy tenemos a gente que consume autoayuda, libros que generan la misma sinapsis que ver los chismes de famosos, una manera vana de matar el tiempo y no hacer nada por nadie. El darvinismo llevado a lo social generó políticas eugenésicas que explicaban el posicionamiento «natural» de la raza aria sobre las demás. La contraposición de la filosofía y la misión trascendental del pueblo ario en contra del mercantilismo y materialismo encarnado por los judíos.
Incluso un primo de Darwin, Francis Galton, era un evolucionista social malvado al aceptar que el calibrado de cráneos (propuesto por George Vacher de Lapouge) era una forma de medir la evolución de las «razas». Fiske, Veblen, Spencer (creador del término «supervivencia del más apto», Haeckel, Chamberlain (casado con una hija de Wagner y medio judío), Nordau y hasta políticos vieneses como George Ritter von Schönerer y Karl Lueger justificaban con ciencia lo injustificable.
Y así las cosas, en 1907, un Adolfo de cuyo apellido no quiero acordarme, pisaba Viena con todas estas teorías pseudocientíficas y pseudointelectuales pululando por ahí ¡Y no se han ido las ideas, la caja pandoresca está abierta!
El Übermensch (superhombre) de Nietzche era un canto al hombre de rapiña que se había encargado de imponer su moral por «ser más completo a los demás, por la «simple» voluntad de poder». Un darvinismo incuestionable se apoderaba de la lucha humana. Marx daba su visión también de cómo evolucionaba la historia de la humanidad...
«!The Horror!».
«Todo ha cambiado, cambió por completo: una belleza terrible ha nacido». «!The Horror!».
W.B. Yeats
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