El mar de las sensaciones primeras
La mirada de Van Gogh es mirada de pintura. Vida parada en un instante móvil, puesto que lo inmóvil es más bien el instante y la vida en sí misma es movimiento. No es de extrañar que se escriba tanto de sus obras, los psicoanalistas creen que es un espejo de su alma.
Hay entonces mirada sobre mirada. Una mirada médica sobre una mirada artística y hasta una mirada filosófica sobre la mirada estética. Así las palabras de Heiddeger: “Son unos simples zapatos. Y sin embargo...”.
La manzana de Cezanne es realista, el castillo de Kafka es simbólico; a la manzana se llega con toques de pincel y, al castillo, con toques de pluma saliendo de la aldea y dando infinitos rodeos. Lo esencial es mirar. Aprender a mirar.
Paul Válery: ¿Podría haber sido fotografiado tal o cual hecho, del mismo modo que ha sido contado? As su vez, Roland Barthes decía: Leo textos, imágenes, ciudades, rostros, gestos, escenas.
ITALO CALVINO. Leer algo y disfrutar.
La mirada periodística es otra. Reduce su ángulo de visión. En cambio la mirada creadora amplía el ángulo de visión. Dilata el ojo y la imaginación.
Hay que saber expresar la telaraña social sobre la que se extiende cualquier existencia. Se nos tienen que revelar continuos detalles eslabonados (toda vida corriente y cotidiana es una sucesión entrecruzada de detalles precisos).
Si miramos con mayor atención podemos ver algo que nunca nadie había visto (Paul Auster, Juan José Millàs). Y todo es detalle en la vida. Si no hay detalles el ojo se deslizará sobre las palabras mientras la atención se va a dormir. Hemos olvidado cuanto tiempo y paciencia se necesita para convencer al lector a través de sus sentidos.
Lectura a elefante Gregory Colbert. La mirada ausente. Invención y contemplación. Estamos en el dominio del arte, unido al de la inteligencia, ese «intus legere», leer dentro, penetrar.
Luego, hay que diferenciar la mirada sosegada de la mirada veloz. Elefante versus la publicidad de la imagen del elefante.
Vamos hacia un futuro inacabable, futuro que retoca continuamente el presente, que lo proyecta hacia el poseer y no hacia el ser, que casi no le permite ser presente porque lo tensa de manera constante hacia las cosas, hacia los objetos, hacia los complementos que aún le faltan al presente para que sea futuro.
Ser envidiado –dice Berger– es una forma solitaria de reafirmación. Así la publicidad tiene la mirada ausente, pérdida, tantas imágenes fascinantes, no es sano. Miran por encima las imágenes de envidia que las sostienen.
«Estamos aprendiendo que no hace falta sabiduría, comunidad, provocación, sugestión, escarmientos, ilustración..., nos basta con tener información. Corrompen la necesidad que tiene el ser humano de cultura. La gran autopista de la información promete diversidad, perno no hace sino eliminar, marginar y trivializar todo lo que no atrae a las masas de un modo instantáneo.
No hay contemplaciones con la contemplación. No hay tiempo para el asombro sosegado porque enseguida viene detrás la utilidad.
No escribir es contemplar, es revelarse incapaz de extraer el sentido real, el valor pleno de la experiencia. La contemplación asociada con la escritura y la claridad interior que eso supone, desembocan en la serenidad.
El oído de Simenon está así alerta y el ojo y evocación de Joyce permanecen tensos. No digamos nada del paladar de Proust, abriéndose en sucesivas reminiscencias. En busca del tiempo perdido. Tensan su sensibilidad al máximo y se esfuerzan en afinar esa intensidad concentrada para ir atrayendo hacia sí todas las moléculas de las asociaciones de recuerdos.
Para pasar de una realidad a otra, hace falta un esfuerzo, el escritor se esfuerza por succionar todo lo que una imagen de la realidad esconde dentro de sí. Sabor, olor, tacto. Pero el esfuerzo sucede porque uno está trabajando y precisamente por eso.
La inspiración, que se caracteriza por la sensación de ser por la experiencia del arrobamiento y la convicción de que un agente exterior actúa por medio del creador. Tampoco muy sano. Elaboración en la que predomina la experiencia de la organización premeditada. Impulsos y exigencias ocultos.
Hay, pues, otra realidad dormida. Habrá que levantar muchas veces la piel del mar de las sensaciones primeras y de los primeros pensamientos.

Comentarios
Ahora ya me conozco, ya vuelvo. Largo fue el proceso, de 9 meses..., en fin, ya se acabó ahora soy otro. Haré y callaré. En cuanto al amor..., tal vez más adelante, ahora en verdad de verdad no hay nadie, todas están lejos. Me centraré en forjarme un destino de humano normal y rozanable y luego ya se verá. Los sueños sólo sirven para trabajar la realidad de manera constructiva y pacífica. Se ha de resistir contra las injusticias, pero aun no tengo la fórmula ni sé si nadie la ha tenido. Era eso lo que estaba buscando, más allá del amor, y tampoco la he encontrado, doble fracaso. Pero ha sido tanto lo aprendido que no pierdo la esperanza en nada. Nunca más veréis al Martin loco o al Martín melancólico, seré otro. Gracias, siento haberme indigando tantas veces, no lo haré más, no de la misma manera.