CONTAMINACIÓN BARCELONA
“I’m not a slave to objectivity. I'm never quite sure what it means. And it means different things to different people”.
Peter Jennings
Peter Jennings
Seamos duros, la contaminación causa muerte de seres vivos. Además, a la par que aumentan los niveles de contaminación, se perciben incrementos en las consultas médicas y la cantidad de hospitalizados. Lo mismo sucede con la tasa de morbidad (grado de enfermedad en una población) y, claro está, de mortalidad en las sociedades modernas contaminadas. Antes de que sea más obvio el problema, planteo a la sociedad que debemos colaborar para extender la conciencia del bienestar que puede suponer reducir los niveles de contaminación a los que estamos expuestos cada día.
La contaminación atmosférica es mezcla compleja de diversos agentes químicos, que son tanto líquidos, como sólidos o gaseosos y se relacionan entre sí y demás compuestos del aire de diversas formas. Por esta razón, resulta imposible separar los componentes para medir su efecto aislado sobre otros organismos. Es más, si lo hacemos por medio de la suma, se podrían llegar a sobrestimaciones en los efectos de estos nocivos contaminantes. Esto explica que se trabaje con una medida que describe la concentración de partículas en suspensión (PM).
De manera creciente, y desde hace unos años, estudios más completos epidemiológicos y científicos –por ejemplo, en el ámbito de la toxicología, la patofisiología y la biología celular– nos revelan la necesidad de cambiar nuestra negativa influencia en la capacidad de asimilación natural del planeta a los contaminantes antropogénicos; este fenómeno, conocido también como resilencia es la capacidad que posee la tierra para responder activamente a los estímulos externos que perturban su estado. Ahora se piensa que la tierra no puede sola, la tierra se muere de hombre.
Ciudades como la condal
En las ciudades como Barcelona se deja poco espacio y capacidad a la tierra para que se ocupe de sus problemas. En su lugar, un sistema de gestión de los contaminantes sólidos y un reciclaje poco efectivo no logran dar con la solución que esperan los ciudadanos y es más, estos sistemas suelen producir sus contaminantes junto con todos los vehículos que abarrotan los puntos más transitados de la ciudad. Ahí, en sus vehículos, escuchan que se quiere reducir la emisión de contaminantes según el estándar de la UE , la OMS , EE.UU. y al final, sucede que se acaban superando todos los niveles y ni siquiera hay un organismo que mida regularmente los niveles de PM.
La calidad del aire en el área metropolitana de Barcelona es bastante mala sobretodo en cuanto a niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) y PM. En los últimos años se ha empeorado esta situación. Según las estimaciones de varios estudios se puede concluir que los niveles actuales de contaminación son peligrosos para la salud. Por lo tanto, deben de llevarse a cabo medidas ambiciosas para conseguir reducir los niveles y comenzar a percibir los beneficios que estos comportarían (ver conclusiones).
La media de concentraciones de PM10 en el mundo
Es difícil de creer la media calculada en ciudades como Seúl (60), Ciudad de México (55), Praga (60), en comparación con Barcelona (55). Aquí vemos que la media actual que soportamos es equiparable con aquella que soportan ciudades que poseen poblaciones mucho más densas, automovilizadas y problemáticas. No es consolador que el Cairo y Nueva Delhi están el torno de los 150 PM10 (μg/m3). Aunque la incidencia del tabaco se conoce que es más nociva, las personas fumadoras son sólo un grupo de la población. En cambio, aunque sea más pequeña la incidencia de la contaminación atmosférica (o más difícil de calcular), todos estamos expuestos. De ahí que sea fácilmente asimilable un ahorro en sanidad y beneficios para la salud de los contribuyentes.
El estudio
La calidad del aire está muy relacionada con la salud, en Barcelona se pone en tela de juicio la calidad del aire debido al riesgo que supone la concentración de partículas en suspensión inhalables (PM10). Partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire y compuestas de dióxido de nitrógeno (NO2). Para calcular la incidencia de la contaminación en la ciudad se tienen en cuenta tres informaciones: uno, la frecuencia de un problema de salud en la sociedad; dos, el nivel actual de contaminación y el nivel futuro para poder determinar un cambio en las concentraciones a las que se exponen las personas y, tres, información cuantitativa sobre la asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica y las consecuencias en la salud.
La morbidad es un término que indica el grado de enfermos en la población, porcentaje que puede variar muy fácilmente. Por eso el cálculo del beneficio en caso de reducir la emisión de las PM10 aproximadamente 30 μg/m3 para poder ajustarse al estándar recomendado por la OMS (una media anual de 20 μg/m3).
El problema es que no existe un consenso social que sí existe en el ámbito científico sobre el papel de la contaminación en la sociedad. Ahí resultan evidentes los efectos perjudiciales directos en la salud. El problema, a diferencia de los accidentes de tránsito, es que no se puede contabilizar directamente el número de afectados ni la gravedad. Cabe mencionar la existencia de varios riesgos a evaluar como el infarto de miocardio, arritmias, accidentes vasculares cerebrales, síntomas respiratorios diversos, automedicación, ausencias escolares o laborales, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etc.
Por otro lado, el fenómeno conocido como contaminación es muy complejo. Aún se desconocen los efectos químicos que pueden generarse cuando coinciden múltiples agentes contaminantes y patológicos. Y por consiguiente, es difícil conocer la capacidad real de afectación del entorno. Lo urgente es saber que una reducción del nivel de contaminantes suspendidos en la atmósfera comportaría beneficios importantes para la salud de todos.
Conclusiones
Para cerrar el artículo vamos a ver lo que pasaría en un escenario más optimista, donde se logrará reducir la contaminación. Si se lograran reducir los niveles actuales a los solicitados por la OMS se podrían evitar: 3.500 muertes prematuras, es decir, incrementar la esperanza de vida unos 14 meses; también se reducirían 1.800 hospitalizaciones por razones cardiorrespiratorias; 5.100 casos de bronquitis crónica en adultos; 31.100 casos de bronquitis aguda en niños; 54.000 ataques de asma en niños y adultos. Cabe reflexionar, Barcelona es una de las pocas áreas urbanas de Europa donde se superan los niveles de la UE , que son menos estrictos que las recomendaciones de la OMS. Por esto se debe de presionar a la clase política para que pongan todo su esfuerzo en cumplir con una reducción que podría comportar beneficios en la salud de los ciudadanos, lo cual es lo más valioso que posee una persona, su salud. Y, si ya de paso, para ayudar a los conciudadanos, se logra obtener una reducción de los gastos de sanidad y, por tanto, beneficios económicos y publicidad positiva.
“La lucha por la calidad de nuestra vida en el planeta existe. Barcelona necesita limpiar su aire y su agua si quiere ser una ciudad realmente avanzada y moderna”
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