Leer en caso de querer saber como está Alberto Noriega

Llega el momento de arremeter duro y a la vez quemar las naves y ala vez que todos los compañeros de travesía sepan el trance por el que pasaré... A días de una cita clave con el sistema español, puedo decir que no he sido capaz de conseguir un contrato "normal" que me permita renovar mis papeles... Después de haberlos renovado durante ocho años, tener sangre española, ser nieto de un español que, visto lo visto, no me extraña que haya renunciado a la nacionalidad. Y, aunque nadie me saca de aquí sin mis papeles, sí me pienso ir por mi propio pie, algún dia, cuando haya ganado esta batallita que hago semi pública para el que le interese, y si se me ponen panchos, pues verán. Veámos... 

La verdad: desde el 2007 mi situación laboral ha sido volátil, que digo volátil, vertiginosamente cambiante, estresatemente multitasking, ambiciosamente errante, palos al agua por todos lados, hoy, más bien, lo que estoy dando contra el agua, son mis últimas pataletas de ahogado...

Hay una cosa aquí llamada "vida laboral" y ahí lo dice muy claro, "has cotizado tantas horas, tantos días, tienes tanto de "paro" garantizado", yo no puedo demostrar en esa vida laboral, después que terminé mi contrato en 2007, que por las mañanas trabajaba y por las tardes a veces también, que mi universidad se mantuvo gracias a la continua colaboración como freelance con personas variopintas que sí han contribuido a formarme, incluso más que la carrera. Pues eso, muchísimas horas dedicadas a ser becario del gobierno, estudiante de periodismo, escritor para panfletos, para proyectos ajenos, para lo que se les ofreciera, pues nunca he rechazado trabajo relacionado con esta actividad que desempeño con tanto gusto... Así puedo seguir horas: asistente de un periodista reconocido, autor de publicaciones con instituciones de renombre detrás, he mantenido participaciones y pequeños contratos verbales o no, con proyectos que muchos licenciados ni soñarían en poder dirigir... 

Acciones que combinaba como podía con mi vida de estudiante. Esto era lo que me animaba y permitía mantenerme siempre lúcido, escribiendo lo que debería proporcionarme una especie de estabilidad, calma en el movimiento creativo, trayectoria (si no me hubieran ofrecido escribir ahora un nuevo libro, realmente me cuestionaria muy seriamente sobre lo que he elegido en esta vida). Pero no es así, la verdad es que las cosas no se pueden juzgar por la vida laboral o la Seguridad Social. Menos cuando has escrito e investigado con instituciones y socios tan variopintos, cuando has superado pruebas muy grandes y has vuelto a empezar tantas veces como si nada. 

¿Qué hago?, los convenceré con un desplante de alegatos a la americana sobre la valía y modestía de éste pobre imbécil que emigró con 17 años y cuya formación se corresponde con los estándares de aquí... Este imbécil todavía pondrá su rúbrica al final de esta carta y de muchas más. Pero... ¿qué clase de crisis es esta? ¿cómo es que desde que me recuperé de una grave enfermedad no he accedido a un trabajo digno, y digo digno, porque creo que desempeñar trabajos como los que también he hecho y no cuentan en mi vida laboral (camarero, barman, mesero, envíos, administración, ora con la guitarra, ora con la imagen, ora con las manos, ora con la cabeza), menuda ceguera del sistema, pero el sistema sé que quiere a personas como yo, yo soy legal, pero me sigo encontrando con paradojas estúpidas y respuestas decepcionantes todos los días... Al menos hace tiempo que no me dicen "estas sobre calificado y cualificado". Todo resulta desgastante para la salud y sus consecuencias pueden ser terribles. Váyanse ya señore Rajoy, Zapatero, Calderón, Greg Sánchez y todos los que quieren mamar de la ubre de esa vaca sagrada que pagamos entre todos.

El último golpe bajo 
La crisis de México, la viví; la devaluación del peso, la viví; huracanes que asolan, los viví; la desaceleración-crisis-pandemia; la vivo... En el mejor lugar, en el peor momento. Siempre es así, esa debe ser la misma estrella que empujaba a los grandes periodistas. Puto sistema cegatón e ingrato, tosco con el talento  y poco permeable. Ha sido ayer, después de estar dos semana formándome para trabajar con Edicions 62, más concretamente, con Art 62, vendedores toscos de obras gráficas, pero el trabajo era de comercial (lleve su xilo de Larraz, su aguafuerte de Guinovart, su chocante manchón abstracto de Tàpies, su producto con un margen ingente de beneficio en tiempos de crisis, como comprenden, no era el momento ni mi lugar, por más que haya robado libros de arte catalán que pienso leer y...

Los señores pagaban 600 euros el mes los primeros dos meses y, después, sólo querían que vivieras con la comisión, ellos lo llamán ambición, pero las condiciones no son las que uno se imagina detrás de un producto tan bello como es el arte... Entonces, qué, pues, procedía hacer un contrato mercantil, pero claro, el contrato mercantil no se le puede hacer a personas con N.I.E, o mejor, a aquellas personas que aún no han accedido a la residencia permanente, a mi me quedan un par de meses para la cita. Y, pues, una vez más, con la cara de imbécil que cada vez se me dibuja con más claridad, había perdido (he perdido la cuenta de las horas que he perdido) horas indemostrables formándome en un trabajo que sabía que no me iba a dar ni felicidad ni dinero por la vía fácil de trabajar y listo... Pues, hoy aquí, vender a teléfono frío no es la mejor manera para vender arte, pero quién  sopy para decirles este tipo de cosas. Yo que sin empezar a trabajar lo había comentado con amigos y todos querían ayudar recibiéndome para comprar alguna obra, pero bueno... Es esa ceguera que no discrimina nada, y a veces no discriminar está mal. 

La conclusión es que por un par de días, fui al trabbajo al edificio de Edicions 62, convencido de que ese era el lugar donde, poco a poco, acabaría... Con los libros y con las personas, como estaba escrito en mis libros y pensado por mis personas... Pero no, parece que no, y aunque pienso hacer un alegato y pedir clemencia en caso de una oferta con contrato laboral, como dios manda... El universo me ha echado una mano, pero cuánto tiempo pasará hasta que pueda entrar por la puerta adecuada... Mientras tanto quiero cerrar ese nuevo libro que me han encargado, pues claro, como pueden deducir, me dedido, todavía, a los libros por encargo.  

Pues verán, después de ocho años, sería posible que pudiera salir de aquí con la renovación denegada y con la cita para la nacionalidad también perdida. Y entonces qué acción estará al nivel de mi encabronamiento... Tengo miedo de que eso pueda suceder...  

Pues, de verdad, ¿cómo convencer a funcionarios -movidos por una profunda abulia- a que ayuden a alguien que se formó según las costumbres de aquí?, que ha escrito prólogos en catalán, castellano, inglés y buaj... Si me doy asco sólo por escribir tanto sobre mis circunstancias, pero de todo lo que me pasa se puede sacar más que, y no es falta de modestia, pues he tenido y tendré maestros de lo más variado... Gente que no deja de hablar de literatura, historia, la humanidad y sus libros. Esa cosa llamada ciencia... Con la memoria de Baltasar Porcel, con la confianza de Treserres, con los medios catalanes que me vieron como un extranjero perfecto para comunicar en su lengua... Pero supongo me sobre catalanicé sobre manera.

El hecho de que alguna vez todos los que hacen que me mantenga aquí me hayan abierto las puertas, eso... ¿dónde se llena?, ¿en qué estúpida línea se pone la marca?, ¿quién es el que inventó las casillas? Cuánto vale haber pelado varias capas de su cebolla catalana, española, su debate identitario que sólo hace que todos tiendan a argumentar a lo Sálvame Deluxe o basura rosa... ¿Quién es el que me va a decir que me vaya de aquí? ¿cómo será esa cara? Como reaccionaré, uno que ha trabajado con todo: libros, traducciones, archivos, sumarios, artículos, que ha investigado sobre temas que tienen que ver con estas pequeñas injusticias...

A mi me vendieron que mi participación enriquece, un poquito, a la sociedad que me puso el apodo. "Mex", seco, corto, simple y lógico, así es como quieren a sus inmigrantes. Pues Catalunya te adopta o te aborta, y a mi hace cosa de un año que sólo quiere interrumpir mis ideas, desgarrar mis entrañas con esa presión en el pecho que es esta crisis laboral en el mundo de la comunicación... Desde aquí me han publicado en mi país, desde aquí el periodista será una notícia sin importancia. Ahora estoy solo, pero mañana veré si cuento con cierto apoyo y reconocimiento de las personalidades de mi aventura humana que me han brindado su amistad, con los que me he formado en periodismo. Volveré a buscar mi calma dentro del movimiento que necesito para ser feliz aquí con esta profesión. Pido volver a la investigación, cultura, literatura e historia.

Qué clase de sistema castiga el hecho de haber trabajado por libre y sin mirar por las garantías contractuales, pues, señores, siempre creeré que la formación y la experiencia en el ejercicio del oficio de esta carrera hecha añicos (por los medios, la masificación, el plan de estudio, las perspectivas laborales, el acceso a la formación) es lo primero. 

Comentarios

Ochoa ha dicho que…
ánimo, Alberto. La perseverancia siempre retribuye.

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