El camino de los molinos

El camino de los Molinos
Por Sikandar

Cerré mi libro del Quijote y abrí el libro de Psiquiatría dispuesto a recorrer el mundo y curar los males de la mente. No sé si la locura está por todos lados o es el loco el que la encuentra en cada esquina, pero este es mi relato.
Comencé mi recorrido cerca de casa, en la tierra que antes habitaban los Mayas. Ahí te encontré, grande, morena, con muchos años encima, tratando de convencerme que el fin del mundo está cerca. Te diagnostiqué Esquizofrenia Paranoide y tu mejor remedio esperar a que llegue el 2013 y veas que es tu delirio hablando. De ahí crucé el océano a Londres, y justo a la hora del té te encontré. Alto, firme, rígido, puntual y exacto como siempre, incapaz de tomarte un día de descanso. Dichoso que has aprendido a vivir con tu Trastorno Obsesivo Compulsivo. Te quise recetar un poco de flexibilidad, pero te es imposible abandonar tu tic toc. De ahí continué hasta Paris, donde mucho había escuchado sobre ti. Nos encontramos junto al rio Sena, alta, delgada, estética. Tu Trastorno Narcisista se debe a tus miles de admiradores que recorren kilómetros y  kilómetros tan sólo para verte. Tus oídos son sordos a todo menos halagos, por lo que, ante intentos inútiles de hacerte ver tu mal, me retiré (admito que me fui habiéndome convertido en tu admirador). De ahí me dirigí a China, pero no pude entrar porque tú me recibiste, impenetrable, fría y cerrada. Dices que sólo quieres cuidar tu interior, pero ¿quién te está agrediendo? Tu Delirio de Persecución no te permite pensar en otra cosa más que protegerte. Aunque escuchabas mis palabras, se que nunca logré entrar. Terminé mi recorrido en las islas de Pascua, donde los encontré a todos ustedes tan tranquilos y quietos, con el rostro hacia el sol. Ninguno me supo decir quiénes eran, cómo habían llegado o qué hacían ahí. Toda una comunidad con Alzheimer, demasiado para mí, así que decidí regresar a casa a descansar.
No ha pasado mucho tiempo desde mi regreso y sé que mi labor tiene que continuar. He escuchado sobre una dama en Nueva York que invita a todos a su casa, y de un personaje en Jerusalén que un día habla en hebreo y guarda los sábados, y otro día reza en dirección a la Meca.  Sospecho de Personalidad Múltiple, pero hasta que la tenga enfrente lo podré confirmar. Mientras tanto seguiré con El ingenioso Hidalgo, recuperando fuerzas y sanidad hasta que sea hora de retomar mi camino y luchar contra los molinos…

Comentarios

Mejores artículos