La era del concreto

La era del concreto
por A. Noriega


Se nos ha echado encima toda la pesadez de la “era del concreto", esta odiosa fase a la que pertenecemos, un material que también empieza a describir a Cancún afuera, “es hermoso, sí, pero está lleno de concreto y cuartos”. Pero la belleza del mangle y el mar está clarísima, más cuando el sol es el protagonista con su llegada y su mutis. Cada día también la naturaleza se regenera y sus palmeras sobreviven a sus fiebres amarillas y bichos tropicales...  Hace tiempo que sabemos un montón de nuevas técnicas para adaptar un poco de la sabiduría inmensa y simplicidad del medio natural a nuestro entorno vital, copiar su savoir faire. La construcción genera millones de toneladas de acero y cemento para levantar calles, ciudades, edificios, cableados de comunicación, etc. Y, luego, el sector se hunde completa y estrepitosamente... El paraíso es, para la mayoría, inestable y traicionero. Si el clima nos define y marca, digamos que nuestro sistema también se deja definir por sus borrascas, tormentas y huracanes. Toca, pues, cambiar de modelo. Un flujo de dinero de todos colores mueve al sector de la construcción, reina el amiguismo, el clientelismo, los beneficios que no se declaran... Monumentales manchas urbanas invaden y destruyen el medio ambiente, vivimos en un mundo repleto de ecosistemas amenazados. A su vez, todos venden cosas verdes y ecológicas, muchos por mera charlatanería. Hoy, la revolución verde llega a su punto álgido en temas arquitectónicos... Anímate a incorporar algo ecológico en tu vida.

Para nuestra región, no debería existir problema, pues tenemos una naturaleza privilegiada y herramientas nuevas para trabajarla: silivicultura, permacultura, certificación orgánica, etc... La arquitectura bioclimática es una propuesta inteligente y viable que, a largo plazo, podría ayudar a mejorar nuestra relación con el medio ambiente. Azoteas con pasto natural, calentadores solares, hornos solares, huertos, baños ecológicos, captación de agua pluvial, creación de energía con el viento, etc.  Todo puede ser parte de tu casa. Lo artificial y lo natural hace tiempo que se fusionan para volverse complementarios y el resultado son casas más limpias, que aprovechan todos los ciclos de los productos y se acercan a esa forma tan especial y añeja de vivir cautivado por todo lo que tiene que enseñar la madre naturaleza.

El triste ejemplo, Cancún, 40 años atrás, pocos cuestionaron que construir un gran proyecto turístico significase la destrucción de diversos ecosistemas y se pensó que sabríamos adapatarnos al medio sin explotarlo, pues se trataba de promoverlo al mismo tiempo. Sabemos que no fue así... Greenpeace no sé que hacía hace cuatro décadas, pero “proyecto Cancún” hoy no sería posible, me gustaría pensar que son otros tiempos. Antes era sólo el hecho de atraer turistas y mejorar la economía de la región y de todo el país, a base de cuartos de hotel y ofertas varias. Los conservacionistas y cultos dueños de los parques naturales más famosos no estuvieron a tiempo de perservar lo que era Cancún. Cuatro o cinco décadas más tarde, huracanes torrenciales amenazan, cada año, el bienestar de la economía y de sus habitantes, dotan a nuestro carácter de un rasgo nuevo, un pronto fuerte, una rabia que se deja sentir como viento huracanado; los huracanes al menos son buenos para nuestros constructores, malos para la aseguradora, pero con ellos vuelve a ver oportunidades de renovación y trabajo. Quizás es la naturaleza que nos pide que la consideremos más y mejor, de eso se trata la arquitectura bioclimática. Por último, es durante estas catástrofes cuando se han hecho patentes lecciones de las que uno puede sentirse siempre muy orgulloso de Cancún y todos sus cancunenses y hermanos mayas. Yakunah.

“Es fundamental entender que somos parte de la tierra, no lo dueños de ella”.

Comentarios

Mejores artículos