LOS DIVOS | HARTO ARTE
LOS DIVOS
(para principiantes)
1. Demian Hirst (1965, Bristol, Inglaterra) alguna vez, después de una exposición dijo: “no puedo esperar a estar en la posición de poder hacer arte malo y salirme con la mía”. Desde que en los 90 renovó el britart con la exposición conjunta de las promesas del momento (Sensation Exhibition), donde se podían ver animales despedazados (o sólo muertos) flotando en formaldehido. Aterró a la crítica y fascinó a individuos de lo más variado. Así, a base de golpes de efecto, se ha hecho con el lugar más destacado de los Young British Artists. Antes, Hirst tuvo problemas para ser aceptado por las escuelas de arte, hijo de un mecánico de coches que, hoy, es el artista inglés más rico vivo. Han trascendido sus pinturas con gotas de colores –normalmente, realizadas por sus asistentes—, su For de Love of God, un cráneo cubierto con carísimos diamantes, la banal reproducción de un juguete gigante de su hijo, su record de ventas en Sotheby’s pasando por encima de sus representantes y galeristas, el famoso tiburón que se pudre en un tanque que alcanzó la cantidad de 12 millones de dólares… Por si fuera poco, él mismo, demanda y persigue a un grafitero de 16 años por haber utilizado una obra suya como inspiración. Presume hasta de tener una época mexicana y un estudio en donde emplea a artistas mexicanos. Se le podía ver, hasta hace unos meses, en la Galería Hilario Galguera, en México D.F.
(Hydrocone; $12 million dólar stuffed shark, drops, giant toy)
Antoni Tàpies (1923-2012) es el artista catalán con más influencia en el mundo del arte. Participó en el surrealismo y en el dadaísmo. Su “pintura matérica” –que se realiza sin materiales normales— y su experimentación con medios diversos han sido los factores que le dieron su pedestal en el mundo del arte. A partir de los 70 empieza a incorporar elementos del pop art. Siempre ha sido muy respetado en todo el mundo de la pintura, escultura y litografía. Vive y trabaja aún en Barcelona, expone en París y Madrid. “Nunca he podido hacer cuadros de una pincelada”, dice en la búsqueda de la simplicidad y la pincelada única. Pues él piensa que “lo trascendente está en lo inmanente, es decir frente al más allá yo apuesto por el más acá. El cosmos somos usted, yo, esta mesa, el cuadro (…)”
(Roba interior; Nocturn Matinal)
Murakami Takashi (1962) ha sabido difuminar la frontera entre “arte elevado” y “popular” con gran éxito. Interesado por la vida japonesa, estudia la técnica que fusiona occidente y oriente, Nihonga. No obstante, se siente decepcionado y se acerca al mundo otaku –manga y anime—, y crea así el Poku, un nuevo pop-otaku. Se apropia de formas niponas populares de los mass-media y los convierte en esculturas, pinturas con su estilo Superflat o cualquier cosa con la que se pueda comerciar, desde miniaturas, hasta ediciones limitadas de bolsos de Louis Vuitton. Su arte hecho producto le ha valido la condición de superestrella, pero también le ha concedido cierto desprecio de los que creen que no se debe imitar a Warhol en eso de hacer la cultura algo para vender en todo tipo de formatos y presentaciones. (“Smooth Nightmare” “My Lonesome Cowboy”).
Jef Koons (1955) conocido por sus obras banales y gigantes, como esos french puddles de colores hechos con globos de superficie metálica y reflectante… Es, quizás, junto con Hirst, el que más divide a la crítica. Después de su matrimonio con Cicciolina, estrella porno húngara que se hizo famosa en Italia, empezó a idolatrar a su propia imagen y a hablar de él en tercera persona. Dice que no hay nada escondido detrás de su obra, “no hay más significado que lo que se ve”. Antes de ser un pintor, trabajó como bróker en Wall Street. En el SoHo tiene su estudio donde trabajan 30 artistas distintos aspectos de su trabajo según un método –que recuerda también a The Factory de Warhol— llamado Art Fabrication. El critic Robert Hugues dice que está por debajo del artista Seward Johnson y comparar su trabajo es “como debatir los méritos del excremento de gato frente al excremento de perro”. (Aquí Bacardi; Inflatable bunny and flower; Art Magazine Ads; Michael Jackson and Bubbles).Tom Sachs (1966). Después de tener algunos trabajos algo raros, empezó su carrera a partir de una instalación con la mítica y popular Hello Kitty, su “original” idea fue reconstruir un pesebre donde la Virgen María era Hello Kitty con un bra de Chanel, los reyes magos eran figuras de Bart Simpson y el establo tenía el logo de McDonald’s. Eso atrajo y dio a Sachs un hábitat para sobrevivir: arte alrededor del consumismo, la marca y la fetichización cultural de los productos. Muy americano, dice: “Tenemos ‘tu manera’, ‘mi manera’ y la ‘manera correcta’, yo tengo que insistir en que todo está hecho a ‘mi manera’, incluso si toma más tiempo”. (‘Untitled’ (Mc Donalds); Crying Hello Kitty).
Robert Indiana (1928) Necesita cuatro letras para presentarlo: hace imágenes icónicas y simples, especialmente números y palabras mono o bisílabas como Love, Hope, Hug, Ahave (Paz en hebreo), nada más que decir.
Maurizio Cattelan (1960) italiano que se fundamenta en el mecanismo del humor. Con ese medio consigue trastocar las reglas del juego en el arte, para comentar –irónica y críticamente— materias socialmente controvertidas de un modo subversivo y humorístico. Realiza instalaciones, videos, fotografías, acciones y objetos. Disfraza a sus galeristas de Picasso, Tarzán, falos rosas, o los pega con cinta a la pared... Busca siempre formas de objetar a las condiciones de la exposición. Una reflexión constante –a veces desafortunada— sobre las jerarquías que existen en el arte. Su más agria polémica data de 1999, cuando hizo la escultura de Juan Pablo II aplastado por un meteorito “La Nona Ora”. Cattelan sabe que se burla del mundo del arte sin caer en la trampa de pecar de ingenuidad al pensar que puede subvertir un sistema del que es parte.
(para principiantes)
1. Demian Hirst (1965, Bristol, Inglaterra) alguna vez, después de una exposición dijo: “no puedo esperar a estar en la posición de poder hacer arte malo y salirme con la mía”. Desde que en los 90 renovó el britart con la exposición conjunta de las promesas del momento (Sensation Exhibition), donde se podían ver animales despedazados (o sólo muertos) flotando en formaldehido. Aterró a la crítica y fascinó a individuos de lo más variado. Así, a base de golpes de efecto, se ha hecho con el lugar más destacado de los Young British Artists. Antes, Hirst tuvo problemas para ser aceptado por las escuelas de arte, hijo de un mecánico de coches que, hoy, es el artista inglés más rico vivo. Han trascendido sus pinturas con gotas de colores –normalmente, realizadas por sus asistentes—, su For de Love of God, un cráneo cubierto con carísimos diamantes, la banal reproducción de un juguete gigante de su hijo, su record de ventas en Sotheby’s pasando por encima de sus representantes y galeristas, el famoso tiburón que se pudre en un tanque que alcanzó la cantidad de 12 millones de dólares… Por si fuera poco, él mismo, demanda y persigue a un grafitero de 16 años por haber utilizado una obra suya como inspiración. Presume hasta de tener una época mexicana y un estudio en donde emplea a artistas mexicanos. Se le podía ver, hasta hace unos meses, en la Galería Hilario Galguera, en México D.F.
(Hydrocone; $12 million dólar stuffed shark, drops, giant toy)
Antoni Tàpies (1923-2012) es el artista catalán con más influencia en el mundo del arte. Participó en el surrealismo y en el dadaísmo. Su “pintura matérica” –que se realiza sin materiales normales— y su experimentación con medios diversos han sido los factores que le dieron su pedestal en el mundo del arte. A partir de los 70 empieza a incorporar elementos del pop art. Siempre ha sido muy respetado en todo el mundo de la pintura, escultura y litografía. Vive y trabaja aún en Barcelona, expone en París y Madrid. “Nunca he podido hacer cuadros de una pincelada”, dice en la búsqueda de la simplicidad y la pincelada única. Pues él piensa que “lo trascendente está en lo inmanente, es decir frente al más allá yo apuesto por el más acá. El cosmos somos usted, yo, esta mesa, el cuadro (…)”
(Roba interior; Nocturn Matinal)
Murakami Takashi (1962) ha sabido difuminar la frontera entre “arte elevado” y “popular” con gran éxito. Interesado por la vida japonesa, estudia la técnica que fusiona occidente y oriente, Nihonga. No obstante, se siente decepcionado y se acerca al mundo otaku –manga y anime—, y crea así el Poku, un nuevo pop-otaku. Se apropia de formas niponas populares de los mass-media y los convierte en esculturas, pinturas con su estilo Superflat o cualquier cosa con la que se pueda comerciar, desde miniaturas, hasta ediciones limitadas de bolsos de Louis Vuitton. Su arte hecho producto le ha valido la condición de superestrella, pero también le ha concedido cierto desprecio de los que creen que no se debe imitar a Warhol en eso de hacer la cultura algo para vender en todo tipo de formatos y presentaciones. (“Smooth Nightmare” “My Lonesome Cowboy”).
Jef Koons (1955) conocido por sus obras banales y gigantes, como esos french puddles de colores hechos con globos de superficie metálica y reflectante… Es, quizás, junto con Hirst, el que más divide a la crítica. Después de su matrimonio con Cicciolina, estrella porno húngara que se hizo famosa en Italia, empezó a idolatrar a su propia imagen y a hablar de él en tercera persona. Dice que no hay nada escondido detrás de su obra, “no hay más significado que lo que se ve”. Antes de ser un pintor, trabajó como bróker en Wall Street. En el SoHo tiene su estudio donde trabajan 30 artistas distintos aspectos de su trabajo según un método –que recuerda también a The Factory de Warhol— llamado Art Fabrication. El critic Robert Hugues dice que está por debajo del artista Seward Johnson y comparar su trabajo es “como debatir los méritos del excremento de gato frente al excremento de perro”. (Aquí Bacardi; Inflatable bunny and flower; Art Magazine Ads; Michael Jackson and Bubbles).Tom Sachs (1966). Después de tener algunos trabajos algo raros, empezó su carrera a partir de una instalación con la mítica y popular Hello Kitty, su “original” idea fue reconstruir un pesebre donde la Virgen María era Hello Kitty con un bra de Chanel, los reyes magos eran figuras de Bart Simpson y el establo tenía el logo de McDonald’s. Eso atrajo y dio a Sachs un hábitat para sobrevivir: arte alrededor del consumismo, la marca y la fetichización cultural de los productos. Muy americano, dice: “Tenemos ‘tu manera’, ‘mi manera’ y la ‘manera correcta’, yo tengo que insistir en que todo está hecho a ‘mi manera’, incluso si toma más tiempo”. (‘Untitled’ (Mc Donalds); Crying Hello Kitty).
Robert Indiana (1928) Necesita cuatro letras para presentarlo: hace imágenes icónicas y simples, especialmente números y palabras mono o bisílabas como Love, Hope, Hug, Ahave (Paz en hebreo), nada más que decir.
Maurizio Cattelan (1960) italiano que se fundamenta en el mecanismo del humor. Con ese medio consigue trastocar las reglas del juego en el arte, para comentar –irónica y críticamente— materias socialmente controvertidas de un modo subversivo y humorístico. Realiza instalaciones, videos, fotografías, acciones y objetos. Disfraza a sus galeristas de Picasso, Tarzán, falos rosas, o los pega con cinta a la pared... Busca siempre formas de objetar a las condiciones de la exposición. Una reflexión constante –a veces desafortunada— sobre las jerarquías que existen en el arte. Su más agria polémica data de 1999, cuando hizo la escultura de Juan Pablo II aplastado por un meteorito “La Nona Ora”. Cattelan sabe que se burla del mundo del arte sin caer en la trampa de pecar de ingenuidad al pensar que puede subvertir un sistema del que es parte.