MEXICANOS Y LATINOS | HARTO ARTE
MEXICANOS
Alfredo Castañeda (1938) nació en la ciudad de México, pero vive en Madrid. En la planta baja de su casa tiene un restaurante que regentan sus hijos. Recientemente, el Instituto de México en Madrid realizó una retrospectiva con obras que datan de hace más de 30 años. Utiliza con frecuencia el autorretrato como medio para la búsqueda filosófica personal en el tiempo, traza motivos muy propios y surrealistas, un mundo lleno de referencias simbólicas que se remontan hasta el Medievo. “Sí, creo que Frida sigue una tradición, porque en México ya había en el siglo XIX pintores a los que les gustaba hacerse autorretratos psicológicos.”
(Recordatorios para un exiliado, Buscando Lo Que No He Perdido, 1985 Alfredo Castañeda)
Miguel Covarrubias (1904-1957) fue caricaturista, pintor, etnólogo, historiador del arte, amante del jazz. Con un talento tremendo y nada de inglés, o habilidad para aprenderlo, llega a Nueva York, pero, por suerte, dibujaba increíblemente y tenía cerca a personas como el poeta Juan José Tablada y al crítico-escritor-fotógrafo, Carl Van Vechten. Así subió a lo más alto de la Smart Set, y en nada, llegó a ser el caricaturista principal de Vanity Fair.
Gabriel Orozco (1962, Jalapa, Veracruz) sus obras de arte e instalaciones le han hecho merecedor de elogios como “el artista más influyente de la década”, y no sólo en México. Con su esposa e hijo vive entre París, Nueva York y la Ciudad de México. En su obra, la fotografía y el pensamiento son muy importantes. Su manera de expresar todavía no cala en todas las personas, pero está aquí para quedarse. Atribuye su éxito a que sólo ha hecho, sin preguntar o intentar sentar cátedra. Piensa en su obra como la estela de un barco… “(…) Sin pensar mucho sobre si es pasado o futuro, ¿Qué es la estela de un barco?”. Orozco está bien presente y piensa en cómo superarse y sorprenderte, aunque declara: “No puedo prever, en realidad, cómo voy a decepcionar esta vez”, artista que, como una estela, siempre busca nuevos horizontes.
Leonora Carrington es una gran artista mexicana, pero nacida en el Reino Unido, por tanto, es toda una suerte que su periplo vital haya solidificado una relación con México de tal fuerza, es todo un privilegio para nosotros. Pues muchas de sus pinturas, novelas e ideas, además de un tinte surrealista muy particular –no reconocido por el machismo predominante en el grupo—, se basan en un México mágico y surrealista, también a su manera. Su vida, además de ser una historia digna de novela, dejó muchas novelas muy dignas y muchos escritos que atestiguaron los resultados terribles para los artistas que se vieron en medio de la guerra. “No tuve tiempo de ser la musa de nadie… Estaba demasiado ocupada rebelándome contra mi familia y aprendiendo a ser una artista”.
(Escenografía para El rey se muere, dirigido por Jodorowsky, El baño del ave).
Remedios Varo (1908-1963) amiga íntima de la anterior, por periplos vitales del exilio y encontrar refugio en este país después de la guerra, Varo nació en España y, también, salió hacia México en búsqueda de protección. Varo abordó con voracidad los temas culturales e intelectuales que eran propios del espíritu de su tiempo (hoy siguen vigentes y son de difícil deglución). Así, cuenta con la influencia de muchas tradiciones, tanto orientales como occidentales. Explora las ideas de C.G. Jung, G.I. Gurdjeff, P.D. Ouspensky, Blavatsky, Meister Eckhart, los Sufis… Fascinada por las leyendas, la geometría sagrada, la alquímia y el I Ching. Supera al surrealismo, pues se conoce a su obra como parasurrealista, por esa búsqueda en su pintura del camino para el auto conocimiento y la transformación.
Rufino Tamayo (1899-1991) nació en Oaxaca, tiene influencia zapoteca. Como Covarrubias también creció como artista en Nueva York. Octavio Paz decía que si había algo que distinguía las pinturas de Tamayo era, sin lugar a duda, el Sol. “Pues el Sol está en todas sus pinturas, tanto si lo vemos, como si no”. Su estilo abstracto y, a la vez, figurativo, era novedoso y fácil de reconocer, además, se nutrió del cubismo, del surrealismo, impresionismo y del fauvismo. Fue conocido por defender lo más tradicional de México y no seguir la estela política que habían tomado sus contemporáneos como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Oswaldo Guayasamin, David Alfaro Siqueiros…
Frida Kahlo fue la tercera hija de Guillermo Kahlo (Wilhelm Kahlo, fotógrafo de origen germano-húngaro, de religión judía) con su segunda esposa, la mexicana, Matilde Calderón, de ascendencia española… "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad". No se puede decir nada más, fascina y nos abre las puertas, la glorificación mundial del entrecejo y del sufrimiento… En la última línea de su diario pone: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás". Dicen que Scar Tissue es un tema dedicado a ella por el vocalista de los Red Hot Chili Peppers, Anthony Kiedis, aunque también ese es el título de su biografía, donde habla de sus problemas y adicciones.
LATINOS
Wifredo Lam (1902-1982) era hijo de padre chino y madre con mestizaje africano, indio y europeo. En 1916, su familia se mudó a La Habana, donde realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes. En 1923, Lam se trasladó a Madrid, donde estudió en el taller de Fernando Álvarez de Sotomayor, Director del Museo del Prado y reconocido por haber sido maestro de Salvador Dalí. La influencia de Matisse y del surrealismo en su obra son importantes al principio, luego Picasso y su círculo de cubistas. Tuvo una trayectoria muy interesante, cabe destacar el periodo bélico, circa 1938, la desesperanza que transmiten esos cuadros y su acercamiento a lo afro-cubano... “Quería con todo mi corazón pintar el drama de mi país, hacerlo a través del espíritu negro, el poder de la belleza plástica de los negros. De esta forma, actuar como un ‘caballo de Troya’ que lanzaría figuras alucinantes con el poder de sorprender, y disturbar los sueños de los explotadores”.
(Femme chaval)
Julio Larraz nació en La Habana, Cuba, en 1944. Es un artista de origen cubano. Ha desarrollado su obra en manifestaciones como el grabado, la pintura, la caricatura y la escultura. De hecho, dice que con la caricatura encontró una forma de burlarse desde niño de los profesores y curas… Su familia emigró a Estados Unidos a principios de la década del 60. Ha vivido en Nueva York, Washington, París, Florencia… “He llegado a la conclusión de que no importan dónde vivas, la obra siempre se cocina dentro de tu cabeza, que es de donde finalmente viene todo”. Antes del exilio de su familia de Cuba, era su padre uno de los intelectuales con la biblioteca más amplia, dueño del periódico La Dicusión. Larraz posee un gran sentido del humor y dice riendo que de no haber salido de Cuba está “absolutamente seguro que hoy sería marxista-leninista”…
(Big Fish y For you Anaxagoras).
Fernando Botero (1932, Colombia) se hace llamar el “más colombiano de todos los artistas colombianos”. Aunque también ha trabajado con naturalezas muertas y paisajes, son sus figuras exageradamente rechonchas las que le han abierto las puertas y le han dado nombre alrededor del mundo entero. “Un artista es atraído por ciertas formas sin saber por qué. Tú adoptas una posición intuitivamente”, dice esto acerca de su atracción a las formas redondas. Hoy el humor, monumentalidad, ironía e ingenuidad de sus obras están más que justificadas.
Gustavo Nova (Chile, 1941) ha pasado a formar parte de los grandes, así, sin hacer mucho ruido, con un estilo muy logrado, buscando su camino personal y natural. Por esto, se le tachaba (a su estilo pictórico) de naïf. Empezó con acuarelas en los años 60 en la pintoresca (valga la redundancia) Montmartre. En los 60 se convierte en un New Yorker por adopción. Sus obras están llenas de selvática frescura, naturaleza encantada, animales ligeros… Ahora, puede conseguirse Paradise Revisited, biografía de 114 páginas con 130 reproducciones llenas de esa mágica fauna idealizada que no dejan de seducir a nuestros sentidos.(Virtual Zebras, Panteras)
Tomás Sánchez pinta paisajes como nunca los has visto, llenos de una intencionalidad filosófica, algo de meditación en torno al ser y su devenir en el tiempo; es la magia que nos presenta la obra del pintor cubano con más proyección hoy, Tomás Sánchez. Presenciar un cuadro del artista cubano es un ejercicio de poder, ya que la inmensidad de los paisajes, la pequeñez del individuo y el misterio de la meditación se imponen… Para Sánchez pintar es una manera de siddha yoga, y conecta con sus lienzos hasta que el tiempo desaparece. “Cuando yo pinto pierdo el sentido del tiempo, me voy metiendo poco a poco a la pintura. Nunca concibo los símbolos mientras trabajo con la obra, sino que al final los encuentro”. (La orilla del meditador, Todos los nombres a poner bien después en la maqueta, TODOS)
Fernando Botero (1932, Colombia) se hace llamar el “más colombiano de todos los artistas colombianos”. Aunque también ha trabajado con naturalezas muertas y paisajes, son sus figuras exageradamente rechonchas las que le han abierto las puertas y le han dado nombre alrededor del mundo entero. “Un artista es atraído por ciertas formas sin saber por qué. Tú adoptas una posición intuitivamente”, dice esto acerca de su atracción a las formas redondas. Hoy el humor, monumentalidad, ironía e ingenuidad de sus obras están más que justificadas.
Gustavo Nova (Chile, 1941) ha pasado a formar parte de los grandes, así, sin hacer mucho ruido, con un estilo muy logrado, buscando su camino personal y natural. Por esto, se le tachaba (a su estilo pictórico) de naïf. Empezó con acuarelas en los años 60 en la pintoresca (valga la redundancia) Montmartre. En los 60 se convierte en un New Yorker por adopción. Sus obras están llenas de selvática frescura, naturaleza encantada, animales ligeros… Ahora, puede conseguirse Paradise Revisited, biografía de 114 páginas con 130 reproducciones llenas de esa mágica fauna idealizada que no dejan de seducir a nuestros sentidos.(Virtual Zebras, Panteras)
Tomás Sánchez pinta paisajes como nunca los has visto, llenos de una intencionalidad filosófica, algo de meditación en torno al ser y su devenir en el tiempo; es la magia que nos presenta la obra del pintor cubano con más proyección hoy, Tomás Sánchez. Presenciar un cuadro del artista cubano es un ejercicio de poder, ya que la inmensidad de los paisajes, la pequeñez del individuo y el misterio de la meditación se imponen… Para Sánchez pintar es una manera de siddha yoga, y conecta con sus lienzos hasta que el tiempo desaparece. “Cuando yo pinto pierdo el sentido del tiempo, me voy metiendo poco a poco a la pintura. Nunca concibo los símbolos mientras trabajo con la obra, sino que al final los encuentro”. (La orilla del meditador, Todos los nombres a poner bien después en la maqueta, TODOS)