LA ÚNICA CURA PARA LA DEPRESIÓN ES LA DECISIÓN
LA ÚNICA
CURA PARA LA DEPRESIÓN ES
LA DECISIÓN
Alegato a
favor de la terapia escrita (talkin-cure, utilizada ya por Porcel)
“¡Hasta los
mismísimos huevos!”
Expresión
iracunda que de una cultura de biel y hiel, país cuna de las interjecciones más
iracundas y escatológicas. Un panorama que se presenta hoy más macabro, así que
griten lo que griten, hoy dan más pena que miedo.
El español castizo está enfermo de prejucios de
género, un machismo verbal flagrante y muchas blasfemias que una vez amilanadas
son más bien estúpidas. No hay que temer a los iracundos y los proclives a la
violencia, por más ligera que ésta sea. No hay que dejar que a nadie maltrate,
aunque el maltrato cultural lo hayan soportado ellos de forma tácita, muchos inoculados
de un patetismo conveniente para dirigir(nos) a la mierda. Mucha mierda hay hoy
en su acepción menos teatral .
Sí, me chingué (jodí) muchos años y perdí buenas
sinapsis neuronales, fue sólo para darme cuenta que todo lo que he hecho lo
pudiera haber asumido sin las cosas claras o una cierta dosis de inteligencia innata, decisiones light, sin atisbo de pasión magmática o elocuencia; pero, ahora, que sé que la quimio también deja secuelas cerebrales,
sé que tengo que ponerme a escribir (as usual I fall in this self-conviction, as my very own true necessity), esta decisión es lo único para salir de
estas pseudo depresiones, así sólo puedo salir a base de decisiones. Recordaré la depresión como un lujo, pues cerrarse y abrir libros y libretas es un lujo que me podía permitir. La vieja condición de seductor de ratas de biblioteca.
Coincide que dejé a mis amigos y (amiguitas...) me acerqué a libros
y radios para buscar el calor de una conversación intelectual o carne cruda,
asuntos propios, afectos en las noches. Y después de un año, me sabe a poco, ahí
se han quedado muchos guiones, muchas hojas, muchos ojos, muchos iones, malas y
buenas decisiones. Que diria Proust de la velocidad de nuestros días, cómo se
lanzaría él a la búsqueda del tiempo perdido hoy.
En esta puta vida hay guiones para todo,
guiones para el trabajo, para tratar a los amigos de los amigos, a los
compañeros, a los ñeros… Pero son cosas sólo para los principiantes, los vividores
expertos no necesitan estos guiones para ser felices, necesitan creer y tomar sus propias deciones. Pero cuidado, no hay nada peor que un imbécil seguro de si
mismo, son los más peligrosos, por suerte ese no soy yo y sí soy peligroso, pero soy peligroso para los imbéciles seguros de sí mismos.
Pero cuesta, como prueba el hartazgo
de esos artículos del semanal de el El País, llenos de citas cultas dirigidas a
la autoayuda, esa odiado palabro.
Ayuda es quizás eso lo que yo y la literatura emergente necesita, empero, bien veo que soy útil, mas no necesario. Soy contingente, prescindible, desechable, accidente. Como este texto y casi todos.
Ayuda es quizás eso lo que yo y la literatura emergente necesita, empero, bien veo que soy útil, mas no necesario. Soy contingente, prescindible, desechable, accidente. Como este texto y casi todos.
Pero los escritores somos más necesarios que
nunca, sin nosotros los que mandan se quedarían sin programa, sin nada que les
puede despertar o hacer cosquillas. Ellos saben que al humano actual hay que
destruirlo, y lo peor: saben que los humanos del futuro ya están aquí.
Esos humanos del futuro son un tanto idiotas, pues ven a las redes sociales más cerca de la democracia que a la plutocracia hecha un circo. Es triste, pero un programa informático perfecto es mucho más cercano a la democracias que a este desfile de despropósitos e infamias que además ya no nos sirven o dicen nada… Es el arte de la ineficacia y la redundancia . Así se pueden meter su idea de meritocracia por donde amargan los pepinos.
Esos humanos del futuro son un tanto idiotas, pues ven a las redes sociales más cerca de la democracia que a la plutocracia hecha un circo. Es triste, pero un programa informático perfecto es mucho más cercano a la democracias que a este desfile de despropósitos e infamias que además ya no nos sirven o dicen nada… Es el arte de la ineficacia y la redundancia . Así se pueden meter su idea de meritocracia por donde amargan los pepinos.
Las cosas que me atan no son tan poderosas como
para acallar estos puños que han descansado años de batirse. Hoy se baten,
nunca mejor dicho, para ganar la batalla a la indiferencia y al enclaustramiento
en una serie de verdades más reales que las cosas mismas.
La derecha tuvo que ganar para que este pobre
hombre vuelva a arremeter con fuerza desde su mini-ordenador. Y quizás sean
ellos los que me vuelvan a precipitar a la desesperación más silenciosa, la
peor desesperación que puede haber. Pero no puedo permanecer quieto cuando
gobiernan los más retrógrados, y son ellos los de las decisiones que causan las más crueles depresiones. Es hora de que cada uno tome su decisión, y la mía es sencilla:
describir lo que no puedo cambiar, cambiar lo que no puedo describir.
El espíritu de nuestro tiempo no puede estar
cargado de empolvados prejuicios y de un control sobre nuestro todo que nunca
pensamos que íbamos a permitir.
Bienvenidos a estos nuevos tiempos. Todo está permitido una vez más, y toda la clave radica en tus decisiones. El mundo hace tiempo que se está acabando mientras da la apariencia de que va cambiando, ni mayas ni Nostradamus, somos nosotros los que estamos tardando.
Bienvenidos a estos nuevos tiempos. Todo está permitido una vez más, y toda la clave radica en tus decisiones. El mundo hace tiempo que se está acabando mientras da la apariencia de que va cambiando, ni mayas ni Nostradamus, somos nosotros los que estamos tardando.
