Somos hijos de hipócritas y bastardos de Hipócrates



Mi amigo Suau se ha muerto y me hizo sentir partícipe, cosas de poetas, raros ascetas atravesados por un rayo de luz, y aunque con pocos medios su vocación por el ejercicio del oficio y el apego a la nada... Esta, la de Suau, es una muerte necesaria. Un rito de paso raro, el ponche lisérgico de los desapegados que comprenden la magnitud de la estafa en democracia. Pues, como no saben, pero les juro: yo también morí hace tres años y cacho; ahora, el cuerpo me pide vida, aunque más que el cuerpo es la cabeza, la fascinación necrológica de volver a cero, la belleza terrible de tener un cuerpo que se descompone poéticamente en bailes de acompasadas partículas que forman cosas que se mueren todo el tiempo en esta danza eterna que sucede casi ajena a nosotros los de los quarks.

Después de la universidad la vida se vuelve un gran vacío. La vida se vuelve eso que pasa entre fiesta y fiesta. Mientras tu cara se vuelve en esto:



Es como que si no te refugias en ese ideal de formar una familia mejor que la tuya te ves solo, abocado a la irrealidad de la ficción informativa que les dice cada día lo mal que están y lo impotente que sois y lo caro que es todo y lo lejos que estás de la elite y cualquier oportunidad de ser parte de eso que mueve el mundo.

El rito de paso se vuelve un mito, ya no queda más que el "amor" y la "familia" y los amigos conocidos, olvidamos que toda persona es un amigo por conocer, que el amor está en todo lo que haces y que todo lo que haces es política, y amor y política son cosas que cuestan mucho de formar en este mundo deforme.

Como ven. La coherencia se ausenta y la lucidez es la única forma de resistencia, pero es una lucidez silente, digamos que ya no es una actitud valiente.

Hay que aceptar que nadie está obligado a nada y agradecer a todos los que te aman u odian, pues te reconocen como alguien muy especial, alguien que les mueve profundamente, algo que les recuerda algo, y no lo pueden aceptar, pues están ciegos con su postura de cómo fluye alguien que sobrevive cada sol y cada luna elevando su condición humana, lo que hace que uno se de de golpes con paredes con el corazón partido. Para se feliz hay que rehuir a tener razón y buscar tener razón con metodología científica, pero la razón se puede oponer a la felicidad, hay que ceder ante los necios. Hay que sentirse orgulloso de poder aceptar lo patético que es no entender la existencia y, partir de aquí, construir, obrar.

La vida es mucho más rica desde un trabajo que llene una vaga o certera vocación, la vida permite tener una única actitud, y eso es lo que me enamora de todas las personas que se me mueren todos los días a cada rato, parte de esta danza gigantesca de cosas que nacen y mueren en una zumbante confusión constante.

La vieja erótica de la muerta.
La vieja neurótica de la muerte.

Y para darle sentido al título: Pinterest, FB, Twitter, Tango, Skype, salir con la gente de noche, qué más da, son todos vagos sucedáneos de las amistades de verdad y, sin embargo, sabemos todos que no nos conocemos, y que ni queremos, y ni hablamos como pensamos. Somos hijos de hipócritas y bastardos de Hipócrates (el de la foto).

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