BIRICH NOHOCH, el hombre del slang maya-español










BIRICH
NOHOCH
por Alberto Noriega


Este es un paseo por palabras y rasgos que hacen
del mundo maya una belleza viva de la cual
sentirse orgulloso. Aún están entre nosotros,
acompasándose a nuestra forma de ver las cosas,
aprendiendo el spanglish que los acercará
al turista. Para ellos es este cuento. En realidad,
homenaje a personas como Gónzalo Díaz Arzápalo,
profesor de música yucateco que hizo
cantar en maya a sus alumnos, y los marcó para
siempre. Transportémonos con vocablos a los
tiempos prehispánicos, cuando no podíamos
intuir el mayañol que deseamos ver
volver… y quedarse.

Baax Cahualic, ¿Qué onda?, ¿Cómo están? Una vez un hombre en la selva yucateca me dijo que se llamaba Birich Nohoch y me dijo: “Ichim, kosh, kosh, chichpamil ”, por suerte, yo había sido educado con nociones de maya y no me fui con él a su chan-ka; pero, de camino a mi cabaña, unos aluxes me recibieron a pedradas y después, cerca del que fue el mercado más prolífico: Oxkutzcab, ataviado con mi hipil y un tuch en el cabello (me veía ridículo), me llevaron a celebrar con bebida gratis, danzas típicas y con la muerte de un ke’eken. Al final, otro alux me sugirió tomar kuuxums mágicos. A partir de aquí, todo era pesadilla, había bajado hasta el Mitnal, infierno maya, e imploraba a Itzamná su divina protección. De poco sirvió, había rozado mi cuerpo con un chechén (el árbol ponzoñoso) y no encontraba un poco de cha’a-ka, su antídoto natural. Si me hubiera acordado antes de que esas ceibas, árboles sagrados que, desde hace mucho tiempo, ya se llamaban ya’axche’, son una escalera al cielo maya, es decir, la vía más rápida para salir de la pesadilla yucateca que comenzó cuando conocí a Birich Nohoch.

“Hablando con aquellos Indios de aquella costa, a lo que los españoles preguntaban los Indios respondían: «Tectetán, Tectetán», que quiere decir: «No te entiendo, no te entiendo». Los cristianos corrompieron el vocablo, y no entendiendo lo que los Indios decían, dijeron: «Yucatán se llama esta tierra».
 Fray Toribio de Benavente, Historia de los indios de la Nueva España

Aquí una guía y mini diccionario, para ti, que vas como todo un ahau pidiendo salbutes, panuchos, cochinita pibil, papatzules… Así, no es de extrañar que, abatido y desgarrado por dentro, te preguntas por qué motivo habrás elegido la salsa de habanero toreado mientras todo se desvanece al negro ¡Má..! Despiertas sudado en la choza del chamán (wáay) local y te pregunta: “¿Tirix-ta?”. ¿Qué!… No sabes qué hacer, y darte a la bebida no es la solución, pues si estás borracho, solo, excitado y perdido, a veces se aparece una hermosa mujer. “Xtabay, me llaman”, te murmura mientras se desnuda y, con mirada lasciva, te ofrece un poco más de Xtabentún. ¿Sabes qué hacer?…




Y es que a huech no se aprende nada, ¿A huech? ¡No!, ¡Wácala!, ¡Fo! Esta guía te puede salvar en caso de que un guerrero jaguar te ofrezca un huascob, pues, desde aquí, te pedimos que no lo aceptes, pregunta antes “bix-baa” o “¿cuánto vale, ah?”. Como ves, luchamos para que no existan más pelanás en tu comunidad. Con esta guía de supervivencia para la Península de Yucatán sabrás qué decir en maya y, porque también son algo raros, te ayudamos a entender a nuestros hermanos yucatecos. Yaakunah.

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