Crónica viernes Sónar 2012


Crónica viernes

De día destacamos el pop electrónico y experimental del alemán Mouse on Mars, o la aparición del dúo barcelonés John Talabot, o algo más de una banda electrónica española como el concierto a nivel público de The Suicide of the Western Culture para Radio 3.




De día Raisa K estvo en el escenario de la Academy (SónarDôme) y demostró que quiere siempre aprender más, pues está consolidada y es tecladista en Micachu & The Shapes. Música de lo más llena de sonidos e influencias del día.

También vimos a Trevor Jackson en el SónarVillage, el escenario más grande y, también, con una cabina que no acababa de sonar como el resto de todas las instalaciones que ofrecía el festival según decían algunos, aunque siempre era fácil situarse cerca de las primeras filas por alguna extraña razón. Aun así, los más exigentes dicen que algunas actuaciones no lucieron tanto debido a esto.



El SónarHall recibió lo más impactante, obscuro y lleno de ruidos. Así fue ver al bajista de Led Zeppelin, John Paul Jones, con un show a manera de free-jazz con los noruegos Supersilent que hacen ambient oscuro, con un bajo indescifrable y poderoso y escalas enormes, y una improvisación ezquizoide, nadie se quedó indiferente. Estas son las cosas confusas que pasan bajo tierra (así se accede al escenario del SónarHall).

Austra es la cantante Katie Stelmanis que es fiel representante de esa dark-wave canadiense, aunque su formación es clásica y su performance casi operística por momentos, además no está sola en las vocales. Consolidada y agradable actuación que tuvo algún problema de audio que molestó un poco al público y a la cantante, pero siempre que pasó algo así se solucionaba con aplausos y más música.




En la capilla subterránea (SónarComplex) Mau Boada, Esperit!, demostró todo su talento con su propuesta de folk electrónico y psicodélico. Un proyecto personal que inspira y tiene beats y vida. Daniel Miller volvió a demostrar que de música sabe un rato, desde 1978 dirige Mute Records. También Mouse on Mars (en el Hall) presentó su pop marciano y espacial que acabó con su canción más conocida Seaqz. Jacques Greene se ganó al público del Village a base de preparar cada detalle de su actuación con una actuación vocal tranquila. El stage del SónarHall acabó con John Talabot en directo con un beat orgánico y lento, las proyecciones situadas detrás hacían la experiencia de verlos dentro de su música, un talento de la electrónica española. También Peaking Lights con su propuesta underground electrónico, dub y pop lo-fi que progresa y genera ambientes oníricos, muy apropiado para un stage situado en una capilla como el SónarComplex. The vuelta al SónarDôme Nina Kraviz, famosa por su sensualidad en directo y su house vocal, se movía entre un público masculino embelesado y ella parecía poner más atención en moverse con su sex-appeal ruso que mezclar y provocar a todos los demás que la acompañen a bailar, aún así vale la pena escucharla. 


         


De noche Fat Boy Slim hizo bailar a todo el mundo, Lana del Rey logró conmover y no dejó de seducir al público de las primeras filas en repetidas ocasiones. Hawtin tuvo una asistencia masiva aunque a sólo unos pasos, en el SónarLab, los ingleses Jack Beats tenían un sonido de lo más cautivador, era el primer concierto que preparó la locutora Annie Mac de BBC Radio 1, que mezcló su música en directo para todo el mundo a través de sus ondas. Este escenario fue un deleite constante y una de las sorpresas del festival.




Amon Tobin presentó ISAM, una propuesta complicada con un set formado por cubos, desde donde el presenta su último proyecto. Música compleja y progresiva, como su concierto, que acabó fascinando desde el principio por la puesta en escena y proyecciones en los cubos que evocaban todo tipo de deleites visuales y, al final con una sesión de drum’n’bass acelerado y medios tiempos de hip-hop de su proyecto Two Fingers, genial el paulista, como siempre.

Lana del Rey no paró de seducir al público y confesó estar muy nerviosa con esta actuación en España, su primera oportunidad para mostrar su cuidada imagen, llamó la atención la búsqueda de contacto con el público, intentó acercarse muchas veces e incluso caminar entre ellos, y la masificación era evidente. Ante tantos nervios previos, consiguió Lana Del Rey cautivar con naturalidad y fue creciendo en el escenario (al contrario de lo que muchos esperábamos). Sin beats nuevos ni remixes, con un piano, guitarra y cuarteto de cuerda, Lana defendió todos sus temas con una voz llena de talento, pese a quien pese.




James Blake DJ fue una sorpresa llena de dubstep acelerado, R&B con detalles sublimes e incluso hip-hop. Richie Hawtin hizo un poco de lo de siempre, ante mucha gente que bailó algo que sabe a leyenda, pero que ya no prende a los fieles de la música electrónica de hoy, pues su sesión era plana, concentrado, pero sin buscar la complicidad con el clubber de la pista, se enfrascó en sus loops interminables hasta que llegaron los últimos quince minutos de techno intenso y bailable. Al mismo tiempo, insisto, la verdadera sorpresa vino de la mano de la BBC Radio 1 que presentaba a Jack Beats (un dúo imprescindible), Annie Mac, Simian Mobile Disco y Brodinski vs. Gesaffelstein (FR), todos ellos se aprovecharon de un sonido excelente en el stage del SónarLab.




Todo aquel que se puso delante de Jack Beats se dejó llevar por una música para bailar con un house plagado de wobbly, bajos que resuenan y te mueven los resortes de los pies. El sonido del SónarLab (y de todos los escenarios) hacía brillar cada una de las propuestas del Sónar. Luego, Annie Mac la Dj y locutora de Radio 1 de la BBC lleno al público de house y hits como Percolator de Cajmere o el 212 de Azealia Banks, mientras locutaba y pinchaba (sic) para el mundo entero.




Destacar también la actuación de Friendly Fires, excelente para bailar y para dejarse llevar por otros ritmos, las danzas protagonizadas por Ed Macfarlane y su música dance-rock con toques synth-pop. Un verdadero placer ver un poderoso compromiso con el directo y melodías contagiosas y evocadoras de tiempos mejores.



James Murphy salió con muchas ganas, ya alejado de LCD Soundsystem, disfruta cada vez más de su fasceta de DJ, esta vez se dedicó más al funk y a ritmos tribales y animados que acabaron con todos contentos y con ganas de más. Murphy logró la complicidad de todos los que se pusieron enfrente y más de uno juró que este hombre era como dios.




Untold cerró el SónarClub, mientras Fat Boy Slim cerraba el SónarPub. Untold ofreció techno, sin distorsión y  con todas las virtudes clásicas del género. En cambio, en el Pub, Fat Boy Slim desplegó un ambicioso espectáculo, tan ambicioso que cuando sucedió un fallo con el sonido, para muchos pareció que no era un directo como Norman Cook (Fat Boy Slim) quería que pensáramos, es un maestro de la fiesta y hay que estar atento, nosotros nunca sabremos que pasó, pues tantas luces, proyecciones, láseres, hits mainstream, homenajes a Summers y entrega total y absoluta y cerveza y buena onda y su constante invitación a desmadrar. Eran las cuatro de la madrugada, era hora de un concierto así.




De lo mejor de la noche del viernes fue Squarepusher (UK) y el regreso al escenario más grande del sensual house de la linda Nina Kraviz (RU), esta vez un poco más suelta y ganando cada día más experiencia y soltura en directo. Otro de los escenarios, el del SónarPub, cerraba con Jacques Lu Cont (UK).    








Para leer la crónica con las fotos de Daniel Burgos (recomendado): http://www.warp.com.mx/22526-Cobertura-Sonar-2012-WARPenSonar

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