¿Quién soy? Hasta que se apague mi voz
¿Quién soy?
Soy un grafómano frustrado.
Soy un grafómano osado.
Era un lector compulsivo.
Ahora un poco más corrosivo.
Soy un lector hecho técnico de la comunicación.
Soy alguien que
se regocija trabajando con las perras negras y sus dueños.
Soy demasiado ambicioso, soy alguien que siempre ha dado palos de ciego.
Alguien que cada día empieza y acaba de nuevo, encaprichado en gozar sus días.
Alguien feliz de que vuelvan las tertulias incendiarias
De escribir y reescribir las cosas.
De escribir y reescribir las cosas.
Soy de esos
hombres que resiste y canta casi siempre solo, pero siempre canta; la voz usa el silencio como instrumento, tengo ideas y frases
que circulan en la mente casi todo el tiempo, ajenas como esas perras negras y sus dueños. Tarde aprendí a callar la mente. Pero aprendí, aprendo y deseo seguir...
Soy de esos cobardes que tienen que luchar para discriminar entre todas las ideas, pues ahora sólo interesan ideas que lleven a la acción, las demás son tediosas. Soy un hombre que ha esperado mucho y que ha recuperado muchos años perdidos, uno más empezando a contar los 20 y tantos, alguien que aún espera, alguien que lucha y se desespera, alguien que sabe que la suerte es cuando se cruzan la preparación y la oportunidad. Alguien que lucha por que vuelva un país lleno de oportunidades. Un cazador de oportunidades no puede dejar de prepararse. Es nuestra cacería, son nuestros elefantes, seguir trabajando, seguir mejorando, seguir publicando, seguir, seguir, seguir...
Soy de esos cobardes que tienen que luchar para discriminar entre todas las ideas, pues ahora sólo interesan ideas que lleven a la acción, las demás son tediosas. Soy un hombre que ha esperado mucho y que ha recuperado muchos años perdidos, uno más empezando a contar los 20 y tantos, alguien que aún espera, alguien que lucha y se desespera, alguien que sabe que la suerte es cuando se cruzan la preparación y la oportunidad. Alguien que lucha por que vuelva un país lleno de oportunidades. Un cazador de oportunidades no puede dejar de prepararse. Es nuestra cacería, son nuestros elefantes, seguir trabajando, seguir mejorando, seguir publicando, seguir, seguir, seguir...
Soy del tipo
de personas que se refugia en consignas cantadas, en mujeres amadas y sonrisas y lágrimas. Soy amigo de mis amigos y del arte, trazos, figuras retóricas e ideas académicas complicadas para plantearlas en momentos de bohemia. Me pierdo en la vorágine que
se crea gracias a una circulación fuera de control de ideas y tendencias y cultura y tantas otras cosas...
Me mantengo
aparte y siempre cerca, he conquistado una solitud necesaria para trabajar con
el mundo como taller. Añorando sembrar en las personas las cosquillas del
cambio o la luz para ver las cosas a través de una comunicación correcta, sentir que presto un servicio como guardíán y garante de la justicia social y ciudadana. Soy uno más y uno menos. Uno más en esta lista de profesionales que
colaboran, opinan, escriben, hablan y celebran el cambio y organiza tertulias
parecidas a consejos de redacción. Soy uno menos en ese mundo de personas que
contaminan y dejan contaminarse por ideas seguras y estables en su inmovilismo. fieles a su nómina y nada más.
Soy un
bohemio obligado a bailar al ritmo de los profesionales que tienen voz dentro
de medios que han avanzado en todas direcciones y hablan a todo tipo de
ciudadanos y personas. Por eso soy curioso y lleno mi tiempo con letras e ideas
ajenas, para desollar en forma metódica y dilettante las cosas que generan debate en un sentido socrático, las preguntas son instrumentos para avanzar y definir mejor los argumentos que conforman nuestro pensamiento y, sin embargo, creo que cuando dejo de ser periodista, amo ser incoherente, defiendo la incoherencia como
un reducto sagrado y conquista personal de un espacio para la libertad y el
vano fluir de un conscience flow y divagaciones siempre incompletas y vagas, siempre sin complejos, sin fronteras.
Ideas locas que atentan contra el patético espíritu del tiempo.
Ideas locas que atentan contra el patético espíritu del tiempo.
Soy el
típico loco que disfruta con todas las actividades que permiten evadir las
horas, que disipan la realidad y permiten entrar en un espacio de respiración,
acción y creación. Soy uno que desea trabajar siempre en la transmisión, análisis e investigación. Siempre en busca de interlocutores,
mecenas, tribunas, lugares para aprender y servir a la formación de un técnico
de la información que esconde un ambicioso literato que no ha hecho más que
esperar a este, el momento de escribir como loco y con los puños las ideas más
lúcidas que permitan entrever los monstruos que duermen detrás de todas las
líneas que se escriben todos los días.
Soy de lo
que no admiran a nadie con fanatismo y ve todas las flores en la basura. Pero,
aún así, necesito sentir que tengo algo siempre que ofrecer a la sociedad y a
mi oficio literario y periodístico.
Soy de los que cuando le entra la vena grafómana se entrega sin ningún tipo de control, por eso soy de los que necesita confiar en las personas con las que trabaja y buscar siempre esa idea rara y posmoderna de generar una onda sinérgica, trabajar en un lugar donde los resultados permiten trabajar con total libertad y entrega. Soy un romántico, bohemio, incoherente aprendiz de escritor y licenciado periodista. Pero soy y no dejaré de ser hasta que se apague mi voz.
Soy de los que cuando le entra la vena grafómana se entrega sin ningún tipo de control, por eso soy de los que necesita confiar en las personas con las que trabaja y buscar siempre esa idea rara y posmoderna de generar una onda sinérgica, trabajar en un lugar donde los resultados permiten trabajar con total libertad y entrega. Soy un romántico, bohemio, incoherente aprendiz de escritor y licenciado periodista. Pero soy y no dejaré de ser hasta que se apague mi voz.


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