Aquí, en ninguna parte, pero muy dentro.



Siempre todo empieza y acaba aquí, París será la ciudad que me enamoró y me dio realidad a los sueños literatos timoratos, Madrid me dio hermanos y personas para querer el resto de mis días, Barcelona me hizo hablar su idioma y  me ha hecho un hombre anclado en lo que vivió en París y lo que amó en Madrid, todo eso lo intenté cristalizar en Barcelona con la suma de todos los ideales e identificaciones, pero, aquí sigo, y la única razón por la que sigo aquí es por que he fallado. Vengo fallando hace años. Todos lo saben. 

¿Quiénes son todos?



Aquí, en ninguna parte, pero muy dentro.

Escritura automática para ‘Puta punta de los tres puntos’
Recién salido del horno para usted

Te quería demostrar que el mundo es tan bello que incluso cuando todo va bien, si tú lo quieres, el mundo puede girar por completo y ponerse al servicio de todo tu descontento. La cuestión es que yo nunca hablo por hablar, que la verdad todo este tiempo he respondido a la imagen que creaban tus palabras. Todo el tiempo era consciente de estar dormido por fuera, pero la vida, la que me interesa, donde soy rico y tengo lo que se necesita para ser feliz, esa es la vida que llevo por dentro.

Ahora sé que me iré, me iré por que nunca me quisiste aceptar, amabas la idea de verme ganar madurez y perder este individualismo, esa conquista de la locura, esa conquista a la vida, esa sorna con la que trato a la salud, esta desfachatez que demuestra que para mí, lo que tú decidas, y nada más, es lo único que es más real que las cosas mismas.

Estaba listo para marcharme, siempre mostraste esa displicencia europea tan característica, este jebecito estiradísimo tan propio de los que hemos leído y amado a Echenique, a pesar de sus defectos, de sus trampas, de sus plagios, de la convicción de que era un completo farsante en unos 30 casos demostrados, pero que desde un long-chaisse o sillón de navegación era capaz de llevarnos de la risa a la conmiseración sin ningún tipo de esfuerzo.

Todo este tiempo has querido ver un joven adulto adormido que había perdido la ambición, que carecía de todas las cosas buenas que nos han dado los relojes suizos y la impotencia de sobrevivir a días muy fríos. Pero se había acabado, hace años que no estaba dispuesto a aceptar el más mínimo signo de violencia, hace años que había decidido darte lo juzgabas, aceptar como único camino aquello que me negabas.

Esa es la tosudez del toro. Un animal que nunca se puede hacer a la plaza y a la situación frente a su verdugo. Es por eso que no los vuelven a utilizar, entonces metería la corneada alzando la cabeza y provocando con mayor seguridad la muerte de tan cobarde “artista” asesino folclórico y ávido de sangre y más sangre. Es por eso que yo que quemo mis días, nunca pienso que vivo un mismo día, eso sería demoledor.

Te sorprende que no pueda dejar de ser como soy. Claro, qué esperabas. Amoldarme yo a tu concepción y visión del mundo, claro que puedo, pero... Lo hago a la manera del mundo de Ciorán, que dice que el mundo es tan elegante que no tiene reparo alguno en ponerse al servicio de tus penas, miedos y continuos rezongos. De hecho eso es lo que hago. Reacción más reacción, es pura química. 

Aunque, en mi mondo, donde tengo lo que necesito para ser feliz y me abrazo virtualmente con idealizaciones poéticas de poetas y soñadores, verbíboros varios y pasiones literarias bajas... Poder escribir y encontrar la forma de amoldar el mundo según las palabras, eso es acción. Acción constructiva y ordenadora de todo lo que merece ser nombrado y vivido. Y la acción es más física. Así que con tanta química y física parece que no somos capaces de adoptar una cosmogonía que pueda lograr una síntesis armoniosa y ordenadora de nuestros dos universos particulares.

Hay que ver todo lo que se puede aguantar para esperar si la persona aceptará tus condiciones de vida. Cada uno, cuando se encuentra en las antípodas del otro, están mucho más cerca de lo que creen. Pero estar en las antípodas es estar lejos pero acompasado y simétricamente acompañando el viaje del otro. Así que se podría decir que hace tiempo que se leyó el estatuto, hace tiempo que murió el deseo de un pueblo de vivir según lo que la libertad y sus vicios y taras le permiten, hace tiempo que me había ido, pues no dejo de ser siempre una persona que amenaza con lanzarse, una vez más, con toda la fuerza a la acción más liberadora en pos de dar de comer al orgullo herido.

Lo único que quería dejar claro es que tendrás lo que pienses siempre de mí, pues como todos, muchos dicen que soy una persona humilde con los pies en la tierra y con ganas de hacer sentir bien a los demás y otros que soy un excéntrico incapaz de sentir empatía, al final, como siempre, nadie tendrá la razón y yo te habré dado, quizás, la satisfacción (mayoritariamente por educación, otras por joder) de pensar que has conseguido eso que buscabas juzgándome. 

Soy el camaleón de las vibraciones, el soñador escondido en un CV, soy el mismo niño arisco y con un mundo interior igual que el tuyo, pero que se niega a compartir, para que no se dé cuenta de que no hay nada especial ahí. Soy e mismo adolescente enamorado de poder ampliar la experiencia del aquí y el ahora. Soy el mismo que siempre se caracterizó por comer mal, por estar sucio, descuidar el aspecto y, eso sí, todos los días, sonreír y buscar el verdadero amor que he encontrado siempre en esos muchos otros que se me van escapando conforme se acerca el trance de dejar de ser un joven adulto, la única constante, tener siempre algún moco fuera de mi control expuesto a los juicios de ustedes, mi infierno, ustedes, mi cielo, ustedes, lo que no deben saber lo que necesito para sentirme libre. Ustedes, lo que apenas ahora son invitados de lo que siempre he llevado aquí, en ninguna parte, pero muy dentro. 




Comentarios

Alberto Noriega ha dicho que…
Para ustedes, mi infierno, ustedes, mi cielo, ustedes, lo que no deben saber lo que necesito para sentirme libre. Ustedes, lo que apenas ahora son invitados de lo que siempre he llevado aquí, en ninguna parte, pero muy dentro.

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