¡Quién es el imbécil que abusa de las subordinadas?






Había perdonado a todos, menos a él. Él que le había regalado el placer de poder disfrutar de una vida que siempre había querido, él que era, de cierta forma, el principio del principio. Pero, claro, no podía más con él, pues nunca, jamás, le habían dejado entender con práctica lo que era ceñirse de manera institucional a la creación de opinión. Era paradójico rechazar tan determinantemente la idea de crear opinión... Formar, "formar" era la palabra clave a la hora de informar. Y por su falta de formación... Por eso lo odiaba, pero no se puede odiar a nadie por falta de formación... Pero entra la cadena de los eslabones de la chingada.

(Suena la sintonía y se escucha en catalán)

-Dóna pas a l'entradeta...
-Presentem el sumari, vinga, llançem mosaic...
-Sintonía

(y mientras se desarrolla la noticia de portada de hoy, se escucha)

-Quién es el imbécil que abusa de las subordinadas, la gente no debe estar entendiéndo nada.
- I no és això del que es tracta...
- Per això tanta pauta, escaleta, guió i feina... Per que a casa diguin que la informació no els fa res i avorreix i deprimeix i no fa falta veure un xic de tants grans problemes.

El editor y el productor podían estar satisfechos.
Mañana volverían a decidir lo que era crucial y vano (como es seguir algo que es actualidad, rosa de un día)

Tornem a començar


   

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