El fotoperiodismo y el arte




Ámsterdam debate sobre la estetización y manipulación de la imagen en el marco del World Press Photo 2013

Todos tenemos incrustado, sin pedirlo, los códigos del lenguaje audiovisual. Aunque no podamos expresarlo con palabras, somos expertos conneiseurs en descodificar mensajes. Nos puede afectar un encuadre, perder el subtexto, o conmover la luz y nuestra propia lectura de un momento veraz de un hecho que puede ser terrible y que es parte de nuestra realidad. Los Premios World Press Photo 2013 debaten una y otra vez la manipulación y búsqueda de una captura perfecta en el marco del fotoperodismo actual. 
Inmersos en un mundo que abusa del lenguaje audiovisual,  hoy ya no somos conscientes de cómo las imágenes se extienden por nuestra cabeza y nos penetran con sus posibles enfoques narrativos, o cierta manipulación en el tratamiento visual, cada día más al alcance del click. La importancia del periodista o fotógrafo es vital para nuestras débiles democracias, y el debate se azuza cuando estas profesiones ya están hace tiempo en una profunda crisis (que se confunde con revolución) por el desarrollo de la tecnología y las redes sociales que han dinamizado el consumo de comunicación audiovisual.
Terribles nubes se ciernen hoy aquí en España sobre la carrera de periodismo, que es, según una lista oficial, la peor carrera para estudiar en el estado español hoy. El fotógrafo y el periodista, siempre criticados por tener una declaración de intenciones más o menos clara. Sin embargo, han dedicado toda su vida a ello. Al menos merecen poder mostrar su trabajo de manera explícita. Buscar su voz, sin censura. Muchos ya intuyen que no acabara aquí la cosa; de hecho, este festival abre la puerta a novísimos proyectos de reportaje multimedia.
Es triste, pero un encuadre adecuado puede hacer que una foto sea aún más triste y que conmueva al espectador de una manera que, seguramente, otro encuadre o iluminación no hubieran conseguido. “Si las herramientas fotográficas y el conocimiento estético son usados para el objetivo final, que es documentar mejor y aumentar la sensibilización, bienvenidos sean”. Rodrigo Abd, autor de una imagen impactante de un bomabardeo en Siria que capta el dolor de la muerte en los ojos de una mujer que ha perdido a su marido y a dos de sus hijos. “Sus otras tres hijas, ensangrentadas por las heridas sufridas en la explosión me hicieron el signo de la victoria mientras las fotografiaba”, declaró. 
“Para mí no hay un conflicto entre estética y documento”. Rodrigo Abd
Otra foto que ha causado conmoción es la del sueco Hansen, en Gaza. Aquí, vemos a niños palestinos que murieron en un ataque de soldados israelíes en su procesión mortuoria, salen en un crudísimo primer plano. El fotógrafo retocó ligeramente la luz y su impacto no ha dejado indiferente a nadie. Cosa que él entiende en este contexto geopolítico. Sin embargo, la agencia que publicó la fotografía dice que nunca retocaría nada que pudiera alterar la percepción de la realidad y el momento, o que pueda engañar al espectador, cosa que no ocurre. Debate interesante, pues confluye el mundo de la realidad más cruda de nuestro mundo, con nuestra mirada educada a regañadientes a base de bombazos diarios de imágenes; pero también hay arte, narrativa y una perfección de un lenguaje y técnica que nos puede dejar marcados. Es, por ejemplo, Picasso y su Guernica, lamentándose todos los días por esa tragedia que acaeció.
Y, para concluir, destacar el papel del documental audiovisual, como es el caso del que trata de una expandillera guatemalteca que se presentó con el nombre de Alma, trabajo del fotógrafo Miquel Dewever-Plana y la periodista Isabel Foguère. Ahora es el momento de los ‘proyectos multisoporte’. Cosa que hace pensar que el debate de las habilidades adquiridas y desarrolladas y nuestro dominio del lenguaje audiovisual no hace más que comenzar. 
“Hemos buscado mostrar a Alma con una estética sobria para obligar al espectador a mirarla a los ojos, dentro de una narrativa lineal, no fragmentaria, y rehuyendo la estética arquetípica de la marginalidad”.
Javier Manzano, fotógrafo y camarógrafo freelance mexicano obtuvo un premio por fu reportaje de la guerra en Siria. Él, no reconoce la importancia de la estética de la imagen, pero admite que la técnica y captura merecen su momento, él dice que importa un encuadre especial y estético, pero “como una capa secundaria, por debajo de la evidencia”.

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