El gallo azul de Trafalgar Square o el cock blue de Katharina
La obra de Katharina Fritsch conquista el cuarto pedestal de Trafalgar Square
La conquista de un gallo gigantesco de color azul de uno de los cuatro pedestales que flanquean la londinense Trafalgar Square está atizando el debate sobre el arte. La presencia de la estatua del ave azul incomoda, pues es un símbolo de Francia, pero también un es un gallo azul enorme. A partir del verano, junto a los símbolos de la historia británicos, tan bélicos y emblemáticos personajes de la plaza y la historia británica desde su pedestal verán a un gallo belicoso que generará la resistencia de los sectores más conservadores de la capital. Algo nunca visto desde que ese rincón huérfano empezara a ser ocupado por sucesivas obras contemporáneas desde 2005.
El “intruso” en cuestión encarna al símbolo de la
francofonía y busca batalla, como declaró su autora. Es un gallo que quiere
pelear por el arte y recordar que, a pesar de la derrota naval francesa, un
gallo azul estará en pie generando toda clase de reacciones. No olvidemos que
será exhibido bajo la larga sombra de la columna del almirante Nelson, héroe de
la victoria sobre los galos. Hace ya años que este gallo azul merodeaba como
favorito para llevarse el concurso y el dominio del cuarto pedestal de
Trafalgar Square. El diseño es de Katharina Fritsch (1956). Está hecho con
fibra de vidrio. Es visible gracias al azul monocromo de un Pantone bleu que no dejará a ningún paseante o
miembro del partido conservador indiferente.
El alcalde de la ciudad defiende al pájaro. La
plaza se denomina como el “cuarto pedestal” y lleva desde 2005 con obras
itinerantes. Será la primera vez que una obra de arte se queda un año y medio
expuesta. El tema de que el ave comparta pedestal con personajes históricos
disgusta a los conservadores y a un sector de la opinión pública. Y es que el
barrio de Westminister está lleno de importantes residentes (The Thorney
Island). Para Katharina su gallo es la idea de fuerza y regeneración. Pero ella
no utiliza este argumento, su manera fue más directa, optó por escribir a las
autoridades de Westminister para recordarles que su obra es “el símbolo nacional
de Francia en esa plaza que celebra una histórica victoria sobre los
franceses”.
Pura guerra. No es la primera vez, antes se le
negó el lugar a una estatua de mármol de una mujer embarazada sin piernas, ni
brazos (de Marc Quinn) y otras obras de Thomas Schûte (con motivo discotequero)
o a Anthony Gormley (que convertía a los que paseaban por la plaza en la obra
de arte que ocuparía el pedestal). Es la primera vez que se lucha para revertir
una decisión, pero el conservador y polémico alcalde, Boris Johnson, defiende a
este gallo.



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