Explosión de color para recibir la primavera hindú en Barcelona




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Fiesta del Holi en Barcelona

Es una fiesta que posiciona a India en el mundo, pues el Holi se expande cada año a más ciudades. Es una colorida explosión de cultura hindú para celebrar la primavera y combatir sus males con polvos de colores y música. La tradición surge de la India y Nepal, y se extiende a todos los lugares donde hay practica de budismo o hinduísmo.
Los polvos de colores tienen un significado medicinal ayurvédico, en la antigüedad se utilizaban hierbas que combatían los aún famosos males primaverales. También, se suele preparar una bebida especial a base de marihuana llamada bhang, cosa prohibida en occidente. La razón: protegerse de los cambios estacionales que tantas alergias causan hoy.
La fiesta toma su nombre de “Joliká”, hermana de Jirania Kashipú, rey de los demonios. Según una compleja historia llena de dioses, bendiciones, nombres imposibles y conflictos familiares, el tirano pierde el control y Joliká acaba quemándose y dando nombre a la fiesta, Holi. Ella muere, resultado de la arrogancia de su hermano recién hecho inmortal y con los humos subidos. Todo por una bendición que le concedieron: “No podía morir durante el día o la noche; dentro o fuera de una casa, en la tierra o en el cielo; ni por un hombre ni un animal; ni por astra (arma) ni shastra (oraciones)”. Gran poder que lo convierte en un tirano que pide genuflexión ante sí.
Prajlad, su hijo, sigue rezando a Visnú, ergo, su padre lo intenta matar como sea. Lo envenena, pero su boca convierte el veneno en néctar. Es pisoteado por elefantes, y, nada, sale ileso. Finalmente, le pide que se siente en el regazo de su hermana, Joliká, que lleva un manto protector. Lo hace mientras recita los nombres de Visnú. Cuando el tirano enciende el fuego, el manto protector vuela y cubre a Prajlad, y a Joliká en flamas. Lo más bello de la historia está en la muerte del tirano. Sí, el inmortal muere, se da un genial giro en la trama, pues Visnú, vengador, decide convertirse en Narasinja (mitad hombre y mitad león). Y, atención, mata al tirano, a pesar de su bendición, pues le pone final cuando no es día ni noche (al atardecer), ni dentro ni fuera (en el pórtico del palacio) y sin astra ni shastra, es decir, con sus garras de león.
Al final, lejos de leyendas, se trata de vestir de blanco, llenarse de colores y bailar al ritmo de coreografías de bollywood una música hindú con beats electrónicos trepidantes en medio de una Barcelona que sonríe con estas fiestas y se enorgullece de ser cada vez más y más mestiza.
Fiestón que puede prolongarse hasta Ranga Panchami para conmemorar el amor divino entre Radha y Krisná. Recordemos que Krisná se quejaba ante su madre por el contraste de su piel morena con el dorado cutis de Radha, lo que resultó en el oscurecimiento de la tez de su novia con tinturas (como en las fotos). En Mathura, donde creció Krishna, el Holi se celebra durante dos semanas. En la temproada primaveral del amor…











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