RULFO, MI ESTÚPIDO HOMENAJE
El autor de Pedro Páramo tendría
hoy 95 años
Comala echará siempre de menos al
hombre tímido y trabajador, padre de familia, fotógrafo, guionista, filántropo,
escritor “aficionado”, que estará siempre en la cúspide con los mejores del
mundo
Hay rumores inocentes que dicen que la suerte de
Juan Nepomuceno Pérez Rulfo Vizcaíno comenzó el día que se le cayó el libro de
Pedro Páramo, justo el día que lo llevaba a editar. La rumorología es así, pues
incluso se ha dicho que él pidió que no se ordenaran las páginas. Esto nunca
pasó. También se debate si nació en Sayula o si fue en Apulco, pero lo
registraron en Sayula. O se piensa que tiene orígenes humildes, cuando es hijo
de una familia terrateniente venida a menos por las guerras y conflictos. Rulfo
perdería a su padre en la Guerra Cristera
y se quedaría huérfano con once años, cuando muere su madre. Así, su educación
estaría a cargo de la abuela, en el pueblo de San Gabriel (Jalisco).
Este hombre tendría hoy 95
años. Conocido por su timidez y retracción, era un habitante más de su Comala
de ficción, pero anclado a la tierra y a su historia. Nunca se dio demasiada
importancia y, para los que escriben, él la tiene toda. No podía concebir que
su obra abriría el camino a Cien años de
soledad, que se anticiparía al realismo mágico. Tampoco pidió que con su
muerte se fuera una parte de la mejor creación literaria mexicana. Conmueven
aún hoy las palabras de Juan José Arreola, justo al enterarse de la muerte de
Juan Rulfo, palabras recogidas en Los
murmullos. Antología periodística en torno a la muerte de Juan Rulfo
(1986):
“Él no ha muerto; ha
nacido con todos los que amamos la literatura; no creo en las letras
universales, creo en las letras de Sayula, su obra es la más notable
realización del impulso de un pueblo. Rulfo consiguió la voz de la tierra.
Nadie puede continuar su obra, ni él mismo se atrevió a hacerlo”.
El autor de Pedro Páramo siempre se consideró “un aficionado”, aceptó ser
una persona tímida, y esto le daba un aire a Onetti, del que Vargas Llosa
describió como “un hobrecillo tímido hasta la mudez”. Se sabía que Rulfo se
identificaba con Onetti, quizás también con el tímido humor del guatemalteco
Augusto Monterroso, el maestro de la brevedad, quien le dedicaría una fábula
titulada El zorro es más sabio. Una
fábula sin animales que explica su decisión de escribir solo dos nóvelas. Pues
el autor de los cuentos El llano en
llamas, no continuó su obra y ésta se encuentra al lado de otros como
Borges. Así era uno de los proclamados como “más grandes escritores del siglo
XX”. Y, si él es “un aficionado”, ¿Nosotros qué somos?
Siempre rechazó a las cámaras y los focos; empero, tomó fotos que
desprendían su capacidad para retratar, entre otras cosas, la vida rural
mexicana. Más de 100 publicadas en libros y expuestas en Bellas Artes o
disponibles en la página de la Fundación
Juan Rulfo. Un periodista colombiano le preguntó el porqué de
solo escribir dos obras, su respuesta: “Porque no tenía nada más que decir,
señor”.
Photo credit: M. Martin Vicente / Foter.com / CC BY-NC-ND
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