Hablar de mi libro
Yo he venido aquí a hablar de mi libro. Ahora bien, debería escribir otros, pues los últimos se cebaron. El que estaba en catalán fue castrado de un miembro por otro catalán (a lo Serrallonga). No debió entender nada del mensaje del libro, pero como el señor se escolarizó en castellano, a penas y escribe, aunque sienta cátedra en catalán, es un muermo. Usted sabe quién es, chingui a la seva mare. El otro, sobre trabajar en American Apparel, un buen abogado me ha dicho que me espere un poco para publicar... Por estas cosas, no puedo hablar de mi libro, con las ganas que tenemos todos de hablar de nuestro libro. Frustración terrible para alguien que necesita hablar, escribir, amar, cantar lo que tiene y moverse de libro en libro, flor en flor, más néctar, ¡más! Así que no hablaré, solo escribiré un nuevo libro que sí merezca detenerse a hablar de él. PAUSA, ESPERA... Ahora veo que igual todo pasa por algo, aunque jodido que para unir todos los puntos de la gran figura, siempre hace falta mirar hacia atrás... De cualquier forma, sigo haciendo bolitas de rencor y no sé si me sirven para crear o lo contrario... No hablaré del libro, he elegido perder todo el peso.
