Leer a Jodorowsky o no, esa la cuestión







Una cosa es abandonarse a las pasiones y, otra, abandonar transitoriamente algunas pasiones... En constante cambio, nada puede estancarnos nunca. Los invito a abandonarse un poco, pero solo un poco. Los invito, mejor, a apasionarse. Los excesos, siempre con moderación. Ahí nos vemos...


Lo que me molesta y me repele de leer por primera vez la obra de Alejandro Jodorowsky es que sin leerlo, lleva años rondándome y, por esto, me he ido acercando, pero sin apego alguno; no quiero comprobar que mi aviesa mirada, mi alma partida por un rayo de luz y mi admiración por una vasta cultura y antigua sabiduría (regalo que vino con México, mi trashumancia, mi viaje interior y mis días de combate y lucidez como ulterior forma de resistencia). Dicho esto, me han regalado Su Manual de Psicomagia, ¡debo leerlo? ¿abrirlo al azar después de preguntar a un arcano? ¡metérmelo por el culo en Las Ramblas? o abstenerme totalmente (y no sentir jamás si entre nosotros se desarrollaría esa liasson mágica que se ejerce a través de las palabras bien puestas). Y esta curiosidad escéptica y tardía en el tarot en relación a la psicología y el onirismo pajero-mental, ¡de dónde vino? ¡Y porqué no fui el único?


Dicho esto jamás volveré a leer a Bucay o Coehlo o Covey (a menos que me vuelva a secuestrar una multinacional, o me secuestre Bucay o Coehlo), cosa que podría pasar en una librería de una multinacional.





Mejores artículos