The Fool, El Loco (esto me pasa por leer el Tarot)




El día que volví a echarme el tarot, debo antes precisar que la última experiencia fue en Chiapas hace diez años, esta lectura nada complaciente con servidor, que por entonces tenía más ego que el papa Francisco; hizo jurar no escuchar a los arcanos y sus azarosas paridas sobre mi futuro, era temor a que se volvieran a materializar presagios "ajenos". Cosa que desgraciadamente pasó. Hoy, es más como un ejercicio cerebral-gimnástico por conectar con mis sueños, subconsciente, psicología vital, espiritualidad y rara intuición e interés por personas tan opacas como Crowley o Alejandro Jodorowsky. Así las cosas, el día de después pasaron, contra mis expectativas, varios guiños que también estaban ahí, ayer, sobre mi mesa... Creo seguiré alejando el tarot de mis días; no obstante (empero queda muy pomposo, ¡no?), si escribo esto es porque por la noche empezó mi teléfono Samsung Mini (cabrones) a arder, el cargador provocó un incendio mientras dormía, menos mal que el olor a cable quemado sublevome de mi onirismo onanista, desperté confundido y asustado; inmediatamente me pregunté si el que inventó el cable eligió un apestoso y poco inflamable material para salvar vidas. ¿Alguién lo sabe? Yo sólo sé que en esto soy Emperatriz y que mi número es el ocho, que rima con "te como todo el"... Y poco más...

Mejores artículos