Neneh Cherry, “Blank Project” (review echo con amor a la música y al periodismo)
Con cariño a La Mosca
Neneh Cherry, “Blank Project”
Por Alberto Noriega
Neneh Cherry llevaba 18 años sin nuevo álbum y 50 desde que nació en Estocolmo. Su padrastro es Don Cherry, legendario trompetista de jazz. El mundo no la olvida, triunfó de la mano de Yossou N’Dnoussour con Seven Seconds. Candidata a la ignominia del one-hit-wonder, su destino siempre ha sido el de un Cherry. Quizás te suenan sus hermanos: Eagle-Eye Cherry o Titiyo. No son 18 años sin cantar, la música es su vida, aunque no quiera. Y queda claro con sus colaboraciones (Massive Attack –así, voz pionera del trip-hop–, Groove Armada, Gorillaz, Live, Eric Clapton, Pulp, Teddybears, Kleerup).
“Blank Project”, nuevo disco con Smalltown Supertown, tuvo un caldo de cultivo “The Cherry Thing”, colaboración con la banda de free jazz sueca The Thing. La crítica muy positiva. Pues, a pesar de ser hija de Don Cherry, el jazz era un género nuevo en su discografía. Hoy la banda de Neneh es el dúo de “sintes” y percusiones, RocketNumberNine, vinculados al jazz, con sonido abrasivo y electrónico. Faltaba productor, Kieran Hebden (Four Tet) aceptó poner su genio en la pecera, como dijo Cherry, “se escucha respirar a Kieran en los temas”. Y todos fueron a Woodstock a grabar en su estudio/iglesia.
“Blank Project” es una contradicción, no es un “proyecto en blanco”. Dicen que “lo único no previsto es la canción que abre el álbum,Across the Water, pues se grabó al final”; esta tiene el arreglo más crudo y sencillo. Es un puente que nos ayuda a conectar con la etapa pasada de Cherry, a encajar la explicación lírica sobre quién es y qué quiere decir. Por ejemplo, el homenaje póstumo a su madre. Neneh lo explica: “Creo que –Blank Project– es en gran parte sobre aquí y ahora, más que sobre estar atrapado o tratar de recrear algún tipo de nostalgia; pero exactamente qué significa, no tengo ni idea”. Dijo entre risas.
Neneh es pilar en la escena escandinava que rubrica un sonido reconocible y de vanguardia. El disco tiene ese nuevo sonido, no por Robyn que colabora en un tema; es el dúo RocketNumberNine culpable, con electro post-jazz ideado en Londres. Las canciones se grabaron “en tres o cuatro tomas, luego escogíamos la que nos gustaba y era normalmente aparente cuál tenía la vibra”, contó Cherry. Ensayaron bastante antes de llegar a las manos del mago Four Tet. Las letras están escritas con dos cabezas más (Cameron, expareja y colaborador, y Simm); Neneh habla de cosas con las que nos relacionamos todos, pero con lirismo y profundidad, propios de la experiencia. El adiós a su madre, vida familiar, dinero, impuestos, cinismo, amistad, amor, paso del tiempo… Y esa adicción fatal: un amor que está y no. La llamada de Nueva York, fuerte y trasgresora –para un sueco o un artista– está también. Es un grito que intenta romper con la uniformidad. Con arrebatos de baile, spoken-word, susurro sensual, hip hop, electro pop y, cómo no, trip hop y ese post jazz. Destacan los arreglos electrónicos y la coherencia del conjunto. La canción con Robyn, Out to the Black, es la más “pop”, pero quién mejor que Robyn para Neneh. La mano de Four Tet en la producción es clave, en el disco se intuye siempre a Hebden, lo verán en arreglos como el de Dossier o Weightless. “Blank Project” es un paso decidido hacia delante.