Yo y los tapones para los oídos y los sueños en Full FH, II y final


Acabo de tener el sueño más perturbador (hace media hora o así)
Se los tengo que compartir, pues no puedo solo con él...
Esto es real: Estaba dormido, solo, en una habitación de hotel. Mi familia se fue a comprar y yo decidí quedarme a hacer unas cosas en mi computadora. Dormido (con tapones en los oídos) los escuché llegar, dejar las cosas y la voz de mi madre: "no lo despiertes, le traemos algo después"...
El sueño: Venían a la habitación por mí y me llevaban a un sitio especial, otra habitación de hotel al final de un camino sinuoso, con postes en medio del camino y mi madre conduciendo a gran velocidad. En el lugar final una gran mesa, donde distinguí a la madre de mi mejor amigo, luego a mi amigo, a todos iba abrazando, y decía "qué está pasando, qué es esto, cómo es que están todos aquí". Mi familia estaba radiando de felicidad y solo intentaba hacerme feliz, como si me preparan la mejor fiesta sorpresa que se puede desear. Seguían apareciendo caras queridas en la mesa y yo empezaba a rechazar todo, pues me abrumaba tanto amor... Desperté cuando vi en una orilla de la mesa a mi primo Adrián, que es la primera muerte que realmente ha roto mi corazón
(según yo desperté, aquí, desde donde escribo...)
Pero no, afuera de la habitación había un músico; luego unos policías, y mi papá quería que siguiera sus instrucciones, aunque yo sabía que pasaba algo y querían darme una gran sorpresa, que yo rechazaba por no sentirme merecedor... Luego, abrí la puerta, habían tres policías afroamericanos haciendo un acto de comedia... Yo no entendía porqué, si no era un sueño, todo era real y no podía dejar de ser guiado por múltiples voces, músicas raras y circunstancias reales...
Como real era Ixcel, una mujer hermosa y bajita que me recriminaba: "estoy muy enfadada contigo, me has arruinado el día", yo interpreté que era la organizadora de este tour raro, y que era normal su enfado (lleno de amor, como todos los personajes en este sueño y también sonriente).
Después estaba en un gran cuarto de hospital donde había un niño afroamericano con un batín azul de hospital, mi padre y mi madre en primer plano, y, detrás, más caras conocidas y algunas apariciones incoherentes, propias del mundo onírico. Mi hermana Andrea se acercó, me dijo que le iba bien en la vida y que quería que yo estuviera bien también y que ella no tenía reparos en darme todo. Luego mi papá me regalaba con una sonrisa cómplice algo de tabaco de liar y mi droga predilecta, en un acto de amor que me estaba destrozando el corazón, pues yo seguía obstinándome en recibir cualquier regalo.
Al final se acerca mi madre, sonriente y con los ojos grandes y brillantes y yo pregunto: "¡Qué pasa? ¿He muerto? Sus ojos aquí se humedecen, y los de mi padre y me dicen: "Sí... Íbamos en el coche, gordos, después de comer y tuvimos un accidente"...
Mi realidad ahora: Lo siguiente que hice fue despertar, quitarme los tapones, decirme que era solo un sueño, pero me sentía (y siento) perturbado por la realidad del sueño; luego empecé a sentirme lívido y palidecer, me armé un cigarro, desbloqueé mi teléfono y empecé a llamarlos (no me daba señal ninguno), bajé a buscar el coche, no estaba, me fui caminando a un mall y compré un café en Starbucks, noté que me temblaban las piernas y me fulminé el cigarro (acaba de entrar mi familia por la puerta y, obvio, he roto en llanto, pero sigo...) Yo, ya consciente me repetía dos cosas: "ha sido un sueño, perturbador, pero de los más nítidos y hermosos que he tenido nunca", y una segunda cosa: "si han muerto, yo quiero morir con ellos", luego regresé al hotel (habíamos quedado de ir a Nola a la una y media y son casi las cinco), pregunté a la encantadora recepcionista si los había visto salir, contestó que no sabía, y subí a escribir estas líneas, antes, eso sí garabateé todos los detalles de los que me acordaba...
Y así acaba mi año. Rodeado de amor... Nunca podré hablar mal de mi 2014, aunque sí fue uno de los más duros, y el siguiente será peor, como dicen, será el año de Frida Kahlo (pues pinta de la chingada). Moraleja: si tienen a los suyos abrácenlos fuerte y ámenlos como son; pues si ya no están, se vuelven en puro amor, un amor que ya no nos dejará nunca.

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