Escribo porque no muero. O quince minutos diarios de escritura automática
Cuando me dicen que escriba, por automatismo, solo por el simple hecho de hacer el verbo transitivo, entonces es cuando viene el verdadero trance. Ahora, antes de escribir, breve ejemplo, pasan delante de mi centenares de colombianos enfangados, y en la misma pesadilla de escritor y periodista, algunos de los niños agradecen el agua por las quemaduras químicas mientras profieren sus últimos estertores. En el mismo plano imaginario y devastador veo a Trump conduciendo un camión robado atropellando personas en su Trump Tower mientras vocifera enervado "this is what I was talking about in Sweden, fake news, very sad". Running for president running over runners memento se funde con un Putin y un Al Asad que se frotan las manos por los beneficios que todo conflicto bélico bien enquistado conllevan. "Let them eat chaos". La premisa trumaniana de "si no puedes convenrcerlos confúndelos", el repelús que infunde no soló el palabro "posverdad" sino la materialidad que ha tomado en el imaginario colectivo y esa patraña que ha resultado de mezclar storytelling con periodismo de investigación. Así aumenta exponencialmente el fenómeno del ultracrepidiano circadiano. Es decir, o como mejor se le conoce en España y es extensivo y comprensible en todo el mundo, el fenómeno del "cuñadismo". Antes de escribir pienso tantas cosas. "Antes de que los antes corran delante. Antes de que las llamas ardan en llamas", "antes que tu cabeza de mariposa, se mude de pensamiento y cambie de rosa". "Antes, antes, antes que las campanas cuadren cada creencia con un horario. Antes de que los niños con su bullicio, pongan toda mi vida en tela de juicio". Antes de escribir lo mío, pienso en lo suyo, en lo que leo, ahora es Jim Carroll: "It was a dream, not a nightmare, a beautiful dream I could never imagine in a thousand nods. There was a girl next to me who wasn't beautiful until she smiled and I felt that smile come at me in heat waves following, soaking through my body and out my finger tips in shafts of color and I knew somewhere in the world, somewhere, that was love for me" (The Basketball diaries es el libro que llevo para reforzar mi amor por el francés, por la juventud, por la frescura de la escritura de un vividor y bohemio, sí, pero que al menos estaba determinado a finalizar lo que empezaba, a pensar y a compartirlo con los demás). Me quedan cuatro minutos para cerrar este ejercicio de automatismo. Y, sinceramente, tengo la certeza de que no he escrito una mierda. Muero porque no muero. escribo porque no escribo. Tan alta vida espero. Es como ese verso de Sor Juana Inés de la Cruz, mi monja mexicana y escritora predilecta desde tierno infante:
"Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le sí
puse en él este letrero;
que muero porque no muero.
Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay que larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Solo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay que vida tan amarga
cuando no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Y así es como acaba un texto automático alguien que se ha hecho cristiano solo por el hecho de recibir cincuenta euros a cambio de un paisano mexicano que vive en Fort Lauderdale. Así que identificado con el sufrimiento humano, la pulsión de muerte y con una necesidad ilusoria (pero más real que las cosas mismas) que le den un poco más de sentido (al sufrimiento o a la vida, la misma mierda son). Así como un grato perdón a cada uno de los sietes pecados capitales (es una pena que no haya más para elegir). Es la carta blanca perfecta para la vida. Y no un puto folio tamaño DIN A4 y un par de bolis Bic.
(Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz fue una religiosa de la orden de San Jerónimo y escritora novohispana. Exponente del Siglo de Oro de la literatura en español).
P.D. Hoy ETA ha hecho el gesto de entregar armas al gobierno francés. Mi amigo Ander ha escrito un libro sobre entregar una bolsa con sus cosas a los presos de ETA y de desnitrificar y reinsertar con la mayor normalidad posible. Acabo de vaticinar el fracaso del Barça contra el Málaga y nadie me ha tomado en serio. Y para terminar con tintes políticos y localistas. François Fillon matiza: "el referéndum en Catalunya debe respetar la Constitución". Lo cual ya me parece una total falta de respeto (a la constitución, a Catalunya y a mí, que no tenía para nada pensado escribir).

