Escritores fantasmas en Sant Jordi


Cortázar decía que "las palabras pueden ser vendidas pero nunca compradas, por más absurdo que parezca".

Pul·lulan udulant. "Auuu". Són golfos, bon vivants i xocarraires, són un fenòmen sobrenatural, publiquen i ningú mai els ha vist. Són els fantasmes de Sant Jordi. Arrastrant les seves cadenes. Semblen de novel·la negra. Negre de debò. Ara tots els famosos cutres tenen un bon grapat de negres i de sombres… Fantasmes a les xarxes, fantasmes de la comunicació... Sembla pròpia del gènere negre aquesta submisió intel·lectual, tornem a tenir negres que pateixen l'esclavatge i la manca de reconeixement. Llavors, conecten amb el món dels diners negres, doncs són pagats amb caixes "B" i dubto que demanin factures, ai! Ánimes en pena, els escriptors negres. Sense ànims de interpretacions racistes. Parlem de la mort lenta d'una mena d'escriptors que només el dia de Sant Jordi sembla que tornen a la vida. Pero, Quina vida?


Al poble fantasme d'ànimes xocarraires i llefiscos ectoplasma es passegen lliures per celeberar la diada los Prenafeta, Alavedra, Pujol, Millet, Montull, i d'altres que entenen molt de fantasmes, diners negres, testaferros...
  
The Ghost Writer es también una película que dirige Polanski (que en España se tituló con gran desacierto El Escritor) y habla de un señor que debe escribir las memorias del Primer Ministro. Y todo el argumento tiene cierto tufo a Tony Blair. También es un libro de Philip Roth. Otro gran fantasma, por su renuencia a personarse y conceder entrevistas, que solo existe en forma de obra prolífica de la más alta calidad literaria. 

Un verdadero fantasma es el periodismo literario. Un trabajo que toma mucho más tiempo que lo que necesitan los tiempos editoriales de hoy. Por eso se debe de valorar y proteger como nunca antes. Es el género más bello para el que teclea estos párrafos fantasmas. 

Yo mismo hice de escritor fantasmas ya un par de veces. Una vez por obviar mi nombre como co-autor, decisión unilateral y desgarradora de mi antiguo mentor (el mateix que no va tenir la delicadessa de posar-me com traductor al castellà de algunes obres seves, per cert, la forma d'escriure d'aquest és molt simple i ximple, no flueix, ni tan sols ho va estudiar, doncs és una víctima de Franco en aquest sentit; no va aprendre a escriure en la seva llengua, per això un rebuig públic i notori al opresor i un activisme necessari y sà pel català, però un terrible i avorridísim escriptor). Fuera y rabioso, despojado de un proyecto al que le había dedicado horas, viajes y que, según me dijo en persona su autor, no tenía ningún problema de aparecer conmigo en la portada.

Por suerte se vendió de la chingada (mal). Y, no solo eso, se denigró a un escritor, servidor, que escribía con esmero y en catalán un libro que denuncia los abusos que sufren los que utilizan este idioma en zonas de habla catalana, aeropuertos y, sobre todo, por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Un tanto irónico siempre me parecerá que se me haya dispensado ese trato. 

Aquesta traició no l'havia paït, fins ara, que m'he tornat a enamorar perdudament del català. Cortázar decía que "las palabras pueden ser vendidas pero nunca compradas, por más absurdo que parezca".  Suecia condena a quien compra a la prostituta. No a la prostituta. Deberíamos castigar a la persona que acude a un fantasma para aparentar que ha sido capaz de escribir un libro. El malo de esta historia es el que paga a un escritor fantasma. 

Hay corporaciones como Wu Ming, así firma sus libros, que tienen varios escritores publicando y vendiendo miles de ejemplares. Pero no engañan a nadie, pues Wu Ming significa en chino "sin nombre". Pero sí que tienen nombre, y hasta locación, Boloña, aquí van algunos: Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Lucca Di Meo, Federico Guglielmi y Riccardo Pedrini. Y las obras que más han vendido son: "Sucedió en el ave", "El amante de la belleza", "Desde la ventana". 

En España coloquialmente se le conoce como escritores negros. Parece que el término proviene de 1845, de Eugène de Mirecourt, un ataque contra Alejandro Dumas (padre). Con este término, negro, no solo difamaba a Dumas por su procedencia africana (abuela materna) sino rechazaba que se quedara con la autoría y exclusividad de obras como "El Conde de Montecristo" y "Los tres mosqueteros". De ahí, quizá, el "todos para uno, uno para todos". Aprovechamos este escrito para reconocer la obra de Auguste Maquet que participó en la escrituras de estos enormes clásicos de la literatura.



Marío Vargas Llosa que seguro se pasará por aquí también fue el negro de una mujer rica cuando él tenía 23 años. Hoy es un Nobel de Literatura y padrastro de Enrique Iglesias. 

Otra cosa es utilizar seudónimos colectivos. Aquí algunos: Enado Binder, Stefan Brockhoff, Hajime Yatate, Lars Kepler, Luther Blissett, Mélesville, Nicolas Bourbaki, Ellery Queen, Rosa de Tokio, Siete Insumergibles, Y el que ya hemos dicho, Wu Ming. 

También tenemos a Raymond Carver y su editor Gordon Lish que eliminó párrafos a placer y alteró finales de cuentos como "De qué hablamos cuando hablamos de amor", así contribuye en gran parte a lo que se conoce como el "estilo Carver". 

Idelfonso Falcones y "La catedral del mar" (Grijalbo), se trata de un abogado que presenta a la editorial su texto, esta ve posibilidades y llegan a un acuerdo para que personas más expertas le den un toque al original. Y el resto es la historia de un best-seller y uno de los libros más vendidos sobre Barcelona. 

María Lejárraga escribió los libros de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Aunque ella gozaba de fama por obras como "Canción de cuna" y libretista de "El amor brujo" y "El sombrero de tres picos", también de de Falla, ella optó por esconderse por amor y discreción. 





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